Mesa Aullidos

III Jornadas sobre Arte y Cultura del Escalofrío

Altavoz Cultural 

Raúl Toral

Mari Carmen Copete

C. G. Demian

Recomendadnos, por favor, dos obras literarias de Terror.

Raúl Toral: El terror es asociado de forma gratuita siempre a la “lectura de aeropuerto”, por ello he elegido (a fuerza de resultar poco arriesgado) dos claros ejemplos que no sorprenderían a los detractores del género. Primero el rey de, para ellos, literatura barata: Stephen King y, en este caso, su novela más extensa y ambiciosa. Apocalipsis es, junto a IT, el más claro ejemplo de la hemorragia de texto de King; utilizar veinte páginas para describir el más intrascendente de los detalles e incluso de historias del pasado de sus personajes. Ese exceso no obstante hace crear un vínculo mayor con ellos y, en el caso de Apocalipsis, se toma la molestia de desarrollar una treintena hasta el punto de establecer vínculos emocionales con la mayoría de ellos, algo arduo de crear en un relato corto. En esencia es una novela sobre el terror que pueden causar unos humanos después de haber sobrevivido a otro terror. La segunda es algo opuesto: Aquí vive el horror, de Jay Anson, una novela ligera, sensacionalista, parca en extensión, personajes y pretensiones, con una prosa al alcance de cualquier lector. Basada en los supuestos hechos paranormales ocurridos en la casa de Amityville, esta novela se convirtió en un best seller porque fue diseñada para ello (y a mucha honra), y sus cinco secuelas así lo atestiguan.

Mari Carmen Copete: Fantasmas, de Chuck Palahniuk. Un ejercicio sobresaliente de terror y humor ácido que admite relecturas sin cansancio. A destacar el relato “Tripas”.

Asuntos de muertos, de Nieves Mories. Una prosa magnífica y una historia cruel que no dejará a nadie indiferente. Terror del bueno imposible de olvidar.

C. G. Demian: Aunque no voy a ser nada original en mi respuesta, recomiendo estas dos obras porque dentro del género son las que más he disfrutado: El Resplandor de Stephen King y Drácula de Bram Stoker.

¿Preferís lo sobrenatural como elemento principal en el desarrollo de la literatura de Terror?

Raúl: No necesariamente. Es cierto que los elementos sobrenaturales ofrecen un abanico de posibilidades prácticamente infinito a la ficción, pero “la vida real” tiene suficientes horrores como para que los fantasmas o vampiros queden ridiculizados. En una de las mejores novelas de King, Misery, un escritor famoso, Paul Sheldon, queda a merced de una fan suya desequilibrada con afición a usar cualquier instrumento cortante cuando ella considera que su “invitado” no se comporta del todo bien. Puedo asegurar que Sheldon hubiera preferido clavarle una estaca a Drácula o pasar una temporada en la casa de Amityville antes que pasar por ese trance.

Mari Carmen: Es cierto que, junto al terror psicológico, me siento más inclinada a ese elemento sobrenatural que trasciende los límites físicos de nuestra naturaleza y que juega con Dioses ancestrales y seres primigenios. Pero eso no quiere decir que no disfrute del terror en todas sus formas, puesto que el terror es una sensación que puede derivarse de cualquier hecho cotidiano o acompañar la aparición de un psicópata de la peor calaña.

C. G. Demian: En realidad no me molestan los elementos sobrenaturales en una historia de terror, pero pienso que hay que buscar un equilibrio. En mi opinión, que toda la tensión/terror se genere de ese modo puede sacar al lector de la historia. Creo que el secreto está en buscar una interrelación entre el monstruo y la psicología humana. Lo cual, dicho sea de paso, es bastante difícil. Las películas de zombis, por ejemplo, no dan miedo porque aparezcan muertos vivientes, hay infinidad de películas cómicas dentro de este subgénero, pero cuando la historia se adentra en la mente humana, y nos deja ver las consecuencias que tiene en ella la presencia de los monstruos, aparece el terror. Pero para sentir miedo no se necesita un monstruo, basta con que te llegue la factura de la luz.

¿Cómo veis la actualidad y la previsión de futuro del panorama editorial dedicado a la difusión de la literatura de Terror? ¿Qué virtudes y qué problemas atribuiríais a las editoriales especializadas y a los premios literarios destinados al cultivo del género?

Raúl: No puedo aportar demasiado en el campo de las editoriales o los premios. En este último caso, nunca he sido nominado a ninguno ni tampoco es algo que me haga particular ilusión, aunque entiendo que para ciertos sectores eso signifique más proyección y, a la larga, más ventas. En el caso de la literatura de terror y al tratarse, bajo mi punto de vista, de un “género menor” que despierta poco o nulo interés entre la “crítica especializada” o “erudita”, es evidente que los certámenes dedicados a ellos no poseen la difusión merecida, a pesar de ser un género popular.

En el caso del papel de las editoriales, solo puedo dar mi opinión a través de mis propias experiencias, las cuales fueron más bien negativas. En el primer caso decidieron dividir mi obra en dos volúmenes pese a que no había razón para ello. Eso sería anecdótico si no fuera porque nunca se editó el segundo volumen y los lectores que adquirieron el primero se quedaron al final con una obra inconclusa. Para el proyecto que acabó editando Applehead Team, contacté en sus inicios con otra editorial de renombre (de la cual no diré el nombre), que lo tildaron de “una locura”. No obstante, accedían a publicarlo si eliminaba el material gráfico y reducía el volumen de páginas a la mitad. Lo curioso es que poco después adquirí productos de ellos, y la cantidad de fallos ortográficos y de maquetación era alarmante. Soy consciente de que un ensayo/novela sobre fantástico/terror (especialmente el ensayo) tiene un nicho de lectores muy reducido y no es fácil ponerse en la piel de un editor que ha de presentar balances positivos anuales, pero en general hay poco interés por explorar campos más arriesgados. Con Applehead Team no tuve problemas en ver reflejada mi visión, favorecida por el hecho de que sus responsables comparten la afición con sus autores, generando una empatía complicada de conseguir con las editoriales de “gala de premios”. Las editoriales especializadas tienen un público fiel, no son lectores ocasionales, y por ello les veo un recorrido más productivo en el futuro, hablando siempre de formato físico, claro.

Mari Carmen: Creo que, pese a que todavía se debe recorrer camino en la difusión de la literatura de género, estamos en un buen momento para ello debido al auge de las plataformas de streaming. Cada mes aparecen nuevas series y películas de género. Algunas son originales, pero en otras se buscan historias directamente surgidas de libros. Hay competitividad entre plataformas, y hay demanda, y esto se podría aprovechar muy bien para darle un empujón al terror.

En cuanto a las virtudes de las editoriales especializadas, pienso que, al destacarse en un género concreto, pueden focalizar todos sus recursos en publicitar el mismo de forma más pormenorizada y efectiva. Al tratarse de editoriales especializadas, el lector sabe adónde acudir sin necesidad de andar buscando y sabe que el material que encontrará va a ser de calidad.

Esto mismo puede convertirse en el problema. Al tratarse de un mercado muy acotado, las editoriales han de supeditarse a él para subsistir. Esto se me antoja más complicado que el periplo que deben recorrer otras editoriales que publican otro tipo de géneros más comerciales.

Si hablamos de premios literarios, una gran virtud es que a través de ellos pueden darse a conocer nuevas voces. Algo que siempre es necesario y bienvenido.

El problema, quizá, sea que el lector acuda al fallo del concurso con unas expectativas que después no vea satisfechas.

C. G. Demian: Doy mi opinión como simple aficionado, porque no he enviado ningún manuscrito a editoriales. Me da la impresión de que últimamente están surgiendo un buen número de nuevas editoriales que apoyan el género. Editoriales pequeñas, fundadas por amantes de este tipo de literatura. Creo que escritores que de otra forma no hubieran tenido la oportunidad de publicar con el apoyo de un editor lo consiguen. ¿La pega? Que las editoriales grandes siguen apostando a caballo ganador, y creo que, a menos que una novela de terror se convierta en un pelotazo, no invertirán en promocionar este tipo de literatura.

Respecto a los premios literarios no conozco demasiado. Los que se otorgan mediante votación abierta al público me da la impresión que se los llevan aquellos escritores que tienen más amigos en redes sociales, lo cual no implica necesariamente que ganen las mejores novelas. En los premios concedidos por jurados imagino que sucederá como en cualquier otro género. ¿Alguien sigue creyendo que en el Premio Planeta se valora solo la calidad de la obra? Desde luego, existirán otros en que ese será el único elemento a juzgar. Supongo que saber distinguir unos de otros ayuda a la hora de elegir una próxima lectura.

¿Cómo valoráis el humor como elemento narrativo en la literatura de Terror? ¿Os atraen mínimamente las parodias?

Raúl: Tanto en la literatura como en el cine, el terror siempre fue un género ideal para combinar con el humor. No en vano para mi primer ensayo sobre cine de terror hice del humor el hilo conductor del libro, que ayudaba a hacer más amena la lectura. Poe lo usaba asiduamente e incluso en Drácula se recurre a un humor macabro cuando Harker intenta abandonar el castillo en el que lleva recluso varios días y el conde le anima a hacerlo.

Cuando se dispone a salir por la puerta, Harker se encuentra al otro lado a una manada de lobos hambrientos y éste decide alargar su estancia un poco más.

Mari Carmen: Disfruto el humor en todo tipo de géneros, pero especialmente me encanta el humor negro. Creo que, empleado en el momento justo y de forma inteligente, ayuda a dar forma a un producto de lo más interesante. Enriquece la obra. El humor nos ayuda a conectar y a empatizar con los personajes.

En cambio, no me llaman demasiado la atención las parodias o los gags trillados, pues en el humor necesito algo más que el fin humorístico per se.

C. G. Demian: Aunque la mayoría de mis relatos de terror no tienen humor, la primera novela que publiqué es bastante humorística. Creo que es porque los zombis me invitan a ello; no me los tomo demasiado en serio. Por tanto, claro, me atraen las parodias, y no solo mezcladas con terror, creo que el humor hibrida muy bien con la mayoría de géneros. Pero creo que a diferencia del romance, el drama o el terror, el humor puede llegar a saturar al lector, por tanto, hay que tener cuidado de no excederse con él. La risa viene en tarros pequeños, como los buenos perfumes.

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