Esgrima histórica y combate medieval: una puerta al pasado

Es curioso cómo funciona una puerta, ¿verdad? Una puerta parece solo una puerta hasta que la abres y descubres adónde te lleva. A veces hay una runa escondida en ella, y quienes la atraviesan terminan embarcados en una de esas aventuras que las palabras escritas se ven obligadas a querer recoger. Otras, la runa se torna cartel que reza «Sala de Armas Carranza» y estas cuatro palabras descubiertas en una maravillosa serendipia despiertan la curiosidad y la emoción, e invitan a adentrarse en un camino por el apasionante mundo de la espada.

PRIMERA PUERTA: LA ESGRIMA HISTÓRICA

La primera vez que crucé la puerta de la Sala acudí al encuentro de la Esgrima Histórica. Por aquel entonces no sabía muy bien lo que esto significaba, pues era un mundo completamente desconocido para mí. Recuerdo los nervios, la emoción, las miniespaditas revoloteando en el estómago, cruzar la puerta (¡esa puerta!) y encontrarme entre espadas, gambesones, armaduras, escudos, broqueles y el logo de la Sala, enorme, presidiendo la pared del fondo para hacerme saber que aquí encontraría a mi familia…

Y llegó la hora de sostener la espada en mi mano. Podría decir aquella frase tan manida de que la afortunada fue una espada ropera, pero en realidad la afortunada fui yo por poder sostenerla a ella. Lo primero que aprendí fue de los tipos de agarres existentes y de la importancia de interiorizarlos, pues de ellos dependía la defensa y…

Espera, espera, ¿que no sabes lo que es una espada ropera? No te preocupes, así estaba yo el primer día y tardé bastante en aprender a distinguir las distintas morfologías de espadas. Déjame ayudarte con eso, como en su momento me ayudaron a mí.

Daga, espada ropera, espada de mano y media, espada de una mano, y broquel

En la Sala de armas en la que estoy y de la que puedo hablar con más conocimiento se manejan cuatro tipos de armas o modalidades, principalmente. La ya mencionada espada ropera fue el arma protagonista en la Europa occidental de los siglos XVI y XVII, tocando también el siglo XVIII, y en ella nuestro país junto con Italia destacan por tener las dos escuelas principales. Por otro lado, se encuentra la espada larga o de mano y media, una espada de dos manos cuyo uso es característico del siglo XV.

Estas dos espadas serían las que se manejan habitualmente, y a ellas se suman las llamadas «armas dobles». Como la espada medieval con broquel, que consiste en una espada de una mano a la que le acompaña un broquel, un pequeño escudo, generalmente redondo, que fue de uso civil y está atestiguado en Europa entre los siglos XIV y XVII. Y, finalmente, la espada ropera con daga, cuyo momento álgido fue el siglo XVII.

Además, el estudio de estas armas se complementa con seminarios que permiten adentrarse en el amplio abanico que ofrece el mundo del filo, como el sable, el montante, las armas de asta o la espada con escudo, entre otros.

Naturalmente y para poder disfrutar más de una vez de estas disciplinas, usamos «armas negras» que son armas de acero que reproducen las originales de cada época en cuanto a forma, peso y equilibrio pero cuya punta queda protegida por un botón, generalmente de goma, y no tienen filo.

Puede que una vez conocidas las armas que manejamos, tu siguiente pregunta sea cómo aprendemos a manejarlas, es decir, en qué nos basamos para saber mover la espada de una determinada forma u otra.

Aquí es quizá donde entra una de las partes más bonitas e interesantes de lo que es la Esgrima Histórica. Para contártela he de hacer un poquito de historia de esta Esgrima Histórica y llevarte a principios de los 2000. Imagina a un pequeño grupo de interesados por el mundo de la espada, que decide indagar y profundizar en cómo se impartían las clases de espada en siglos pasados, antes de que las armas de fuego triunfaran y el filo cayera en desuso. Y en este proceso de investigación empiezan a toparse con una serie de tratados que hablan del manejo de la espada.

Ahora viene la parte más admirable realizada por aquel pequeño grupo: transformar el lenguaje de los tratados, las explicaciones que daban con las expresiones de la época, en un lenguaje entendible que pudiera ser llevado a la práctica. Sin todo ese proceso de «traducción» de los antiguos tratados de armas, hoy no podríamos estar aprendiendo y practicando la Esgrima Histórica de la forma tan bella como lo hacemos.

¿Cómo? ¿Que quieres que te hable un poco más de los tratados? ¡Por supuesto! ¿Recuerdas que hemos visto antes las cuatro armas principales que se manejan en la Sala Carranza? Pues cada una de ellas cuenta con sus propios tratados, aunque cabe destacar que es la espada ropera la que ha dejado un mayor número de ellos, siendo muchos de autoría española.

Para conocer los tratados de espada ropera tenemos que irnos a mediados del siglo XVI, cuando surge lo que se conocerá a partir de entonces como «Verdadera Destreza», el arte de la ropera desarrollado en primer lugar por don Jerónimo de Carranza, noble andaluz y hábil esgrimista, que combinaba el arte de la espada con el uso de la geometría y la matemática.

Frontispicio del libro de Jerónimo Sánchez de Carranza De la filosofía de las armas y de su destreza y de la agresión y defensión cristiana, Sanlúcar de Barrameda (1582)

Porque sí, aunque lo primero sea saber agarrar la espada, también es importante saber moverla en sus distintas angulaciones, saber moverse alrededor del adversario, saber responder a sus movimientos, y controlar las distancias que puedan darse dentro de un asalto.

Poco a poco este sistema desarrollado por Carranza fue ganando adeptos que sumaron sus tratados e interpretaciones enriqueciendo la Verdadera Destreza a lo largo de los siglos. Entre los nombres que merece la pena destacar se puede mencionar a Luis Pacheco de Narváez, Maestro Mayor de Felipe IV y una de las mejores espadas del momento, Luis Díaz de Viedma, Francisco Lórenz de Rada y Simón de Frías… ¡Aunque hay muchos más!

Portada del tratado de Luis Pacheco de Narváez Libro de las grandezas de la espada, Madrid (1600)

Para la espada larga o mano y media, hemos de viajar hasta Alemania e Italia, pues los mejores tratados conservados provienen de estos países. En Alemania destaca el Kunst des Fechtens («Arte de la espada»), desarrollado por Johannes Liechtenauer a inicios del siglo XV y expandido en el siglo posterior por Joachim Meyer. A ellos les debemos que se emplee una terminología alemana en el estudio y práctica de la espada larga.

MS Germ.Quart.2020 016v o Manuscrito Goliath. Elaborado en el siglo XVI, seguía la tradición del maestro Liechtenauer.

La espada medieval con broquel cuenta con uno de los manuscritos más antiguos conocidos, y aunque todavía se debate sobre su fecha de publicación, se cree que es de finales del siglo XIII. Hablamos del I.33, y al igual que los tratados de espada larga, también procede de Alemania. Una de las particularidades de este manuscrito bellamente ilustrado es que en él se observa a un maestro, que resulta ser un monje, enseñando el arte de la espada y el broquel a un discípulo, que en las páginas finales se descubre como una mujer, Walpurgis.

I.33 / 01-00033 Manuscript illustration of two men fencing with sword and buckler. From the ‘Tower Fechtbuch’. German, late 13th century Copyright: The Board of Trustees of the Armouries Royal Armouries Museum, Leeds LS10 1LT Digital Photograph Di 2005-240 Hasselblad 555ELD / Imacon digital back

En el caso de la espada ropera con daga, carece de un tratado propio en sí mismo y para su estudio recurrimos a los tratados de ropera, pues en sus hojas finales dedican apartados a esta combinación de armas.

Vale, tenéis espadas, tenéis tratados, pero… ¿Qué hacéis con ello? La respuesta simple es aprender la técnica y ponerla en práctica. Nuestros maestros combinan una parte de contexto histórico, más teórico, con el aprendizaje técnico del manejo de cada arma, algo más práctico, pues durante las clases siempre estamos moviendo la espada, mecanizando y perfeccionando cada uno de los movimientos que hay.

Y estos movimientos no se reducen a la espada. Van desde los tipos de pasos que podemos dar para acercarnos más o menos a nuestro adversario, para mantener la distancia entre los dos, o para alejarnos en caso de que nos quedemos en desventaja; también los movimientos del cuerpo, pues debemos tener presente cómo dejamos nuestro cuerpo en cada momento, si tenemos más o menos puntos expuestos que puedan recibir un ataque; y por último, los movimientos de la espada, que van desde las respuestas que podemos dar ante una presión o un ataque del adversario hasta nuestros propios movimientos de ataque, que dependiendo de la distancia que hayamos conseguido pueden ir desde las estocadas (entrar con la punta de la espada buscando clavársela al contrario) hasta los tajos (hacer volar la espada para dar con el filo y cortar) cuando nos encontramos más cerca del rival.

Una vez aprendido esto es turno de llevarlo a la práctica más auténtica: los asaltos libres.

Escena de asalto con espada de mano y media. Fuente: Sala de Armas Carranza (FB
Escena de asalto con espada y broquel. Fuente: Sala de Armas Carranza (FB)

Como si de un duelo se tratara, en estos asaltos maestros y alumnos nos enfrentamos por parejas para saber hasta qué punto hemos interiorizado lo aprendido y cómo se manifiesta en un asalto real. Así pues, nos vestimos con nuestras ropas y protecciones pertinentes: careta, chaqueta, guantes con mayor o menor protección dependiendo del tipo de arma, coderas, protección de antebrazos; nos saludamos y ese saludo da inicio al asalto.

Lo más bonito es la filosofía que hay detrás de todo esto. Por un lado, la del respeto hacia el rival, que se manifiesta en un control de la espada, porque queremos marcar que en un asalto con espadas con filo esa herida hubiera sido mortal, pero no es necesario emplear una fuerza excesiva, simplemente no hace falta. Y ese mismo respeto se manifiesta en algo que me parece aún más precioso, como es el reconocimiento de las acciones del contrario. Un reconocimiento sincero, con admiración cuando el rival hace una acción bonita que acaba en herida y se te emociona la mirada, aunque seas tú quien haya recibido la herida.

Escena de asalto con espada de mano y media, y espada ropera. Fuente: Sala de Armas Carranza (FB)
Juegos de armas con espada ropera. Fuente: Sala de Armas Carranza (FB)

Porque de eso se trata: de disfrutar del juego de la espada. Porque la otra parte de esta filosofía es la del respeto a uno mismo y este se manifiesta en ser consciente de que lo primero y más importante no es matar al rival, sino no morir. Buscar el juego adecuado para estar siempre bien defendido y protegido, y una vez ganado esto atreverse a atacar al rival con las tretas y los movimientos adecuados.

Y así el asalto se desarrolla hasta el fin. Generalmente, ese fin viene determinado por un acuerdo mutuo de realizar una serie de tocados más. Cuando esta cuenta atrás termina, volvemos a saludarnos, quizá algún abrazo cae, y nos damos las gracias por el encuentro compartido.

¡Muy bien! Así que aprendéis el manejo de la espada y lo ponéis en práctica en asaltos reales entre los miembros de la Sala. Esto ya me llama bastante, pero… ¿Queda ahí la cosa? ¿O hay más? He querido dejar lo mejor para el final. Si ya todo este arte y esta práctica son bonitas, esa belleza se ve multiplicada en los Encuentros. Dichos encuentros son reuniones con gentes de otras salas en las que compartimos el amor por la espada y su historia.

Saludo final del XI encuentro albaceteño de asaltos libres. Fuente: Sala de Armas Marqués de Villena (FB)

La pandemia me hizo retrasar el adentrarme en esta experiencia, pero este verano por fin he podido empezar a saborear las sensaciones de estos encuentros. Es una maravilla ver cómo partiendo de una misma serie de tratados cada Sala y cada persona desarrolla su propio estilo del manejo de la espada. Y no solo eso: para alguien como yo, que se deleita escuchando a otros hablar, es una delicia atender a los debates que se abren sobre distintas interpretaciones de tratados, sobre los tipos de espada, y sobre una gran variedad de temas que atañen a este mundo. Así son los Encuentros, pequeños viajes al pasado en que dominaban las espadas rodeados siempre de un ambiente amigable del que siempre sales con ganas de más, de conocer a más gente, de volver a cruzar espada con otras Salas, en definitiva, de volver a compartir estos momentos.

Escenas del XI encuentro albaceteño de asaltos libres celebrado el 19 de septiembre del 2021. Fuente: Sala de Armas Marques de Villena (FB)
Escenas del XI encuentro albaceteño de asaltos libres celebrado el 19 de septiembre del 2021. Fuente: Sala de Armas Marques de Villena (FB)

SEGUNDA PUERTA: COMBATE MEDIEVAL

La segunda puerta que abrí fue la del Combate Medieval. Y lo hice recientemente, por lo que puedo hablar más de emociones que de experiencias. Por fortuna, en la Sala de Armas Carranza se practican ambas modalidades así que mientras crecía en el arte de la espada miraba de soslayo a los que practicaban combate con la esperanza de poder estar ahí algún día, practicando con ellos. Y aquí estoy, con mis primeros pasos.

¿El Combate Medieval es eso que he visto de gente pegándose con armaduras? Es una definición muy básica, pero podría decirse que sí. Surgió en los países de Europa del Este y lo que buscaban era recrear los tiempos medievales, en los que la paz hacía que los soldados lucharan entre ellos y en torneos para no perder la práctica de la guerra.

A diferencia de la Esgrima Histórica, cuyo fin es el manejo de la espada, el Combate Medieval podría asemejarse más a un deporte, pues cuenta con sus propios reglamentos y medidas, y la preparación se hace de cara a participar en torneos, tanto nacionales como internacionales, bajo la atenta mirada de un equipo arbitral. Asimismo, armas y armaduras pasan estrictos controles de rigor histórico y de seguridad, ya que están adaptadas a la práctica actual de la actividad. En cuanto al rigor histórico, el margen que se baraja suele comprender armaduras tanto europeas como orientales de entre los siglos XIII y XV. Mientras que las armas ofrecen una mayor variedad, al no reducirse exclusivamente al ámbito de la espada.

¡Oh! ¿Quieres decir que se puede luchar con otras armas, además de la espada? Sí, aunque depende de la modalidad. En Combate Medieval hay una amplia variedad de modalidades que se dividen en dos grandes categorías: los duelos y los combates grupales. En los duelos, dos contrincantes se enfrentan en combates independientes mostrando su habilidad en los siguientes estilos: espada larga, del estilo de la de Esgrima Histórica, espada y escudo, espada y broquel, armas de asta y profight. O bien, dentro de la modalidad del triatlón, los luchadores se enfrentan con espada y escudo, espada larga y espada y broquel, y la victoria es para quien gane más enfrentamientos.

Combate de espada y escudo. V Torneo nacional de Combate Medieval “Desafío Belmonte”, 25 y 26 de septiembre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)
Combate de espada y broquel. V Torneo nacional de Combate Medieval “Desafío Belmonte”, 25 y 26 de septiembre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

Cabe destacar que el profight es la disciplina que ofrece una mayor libertad a los luchadores, pues es una combinación de diversas artes marciales con armadura y entre las armas disponibles se cuentan desde las espadas hasta escudos y broqueles, pasando por hachas, mazas, armas de asta, y no es muy difícil ver, por ejemplo, a un luchador con espada y broquel enfrentándose a otro que lleva un hacha de dos manos.

Combate de armas de asta. V Torneo nacional de Combate Medieval “Desafío Belmonte”, 25 y 26 de septiembre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

Combate de espada larga. I Torneo de Bétera de Combate Medieval, 9 de octubre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

Combate de profight. I Torneo de Bétera de Combate Medieval, 9 de octubre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

¿Cómo va esto? ¿Cómo se sabe quién ha ganado? Va por puntos, según el reglamento hay zonas del cuerpo que no está permitido golpear, mientras que las que sí están permitidas pueden valer uno o más puntos dependiendo de la zona de golpeo. También hay penalizaciones a tener en cuenta o en el que caso de realizar llaves y que el rival acabe derribado, pueden sumar más puntos y ayudar a que un luchador se alce con la victoria. Y para eso está el equipo arbitral, que se encarga no solo de velar por el buen hacer de los luchadores, sino que también se dedican a contar los puntos de cada rival.

Espera, has hablado de combates grupales… ¡Cuéntame más! Como bien has podido deducir, en los combates grupales se enfrentan un grupo de luchadores contra otro grupo de luchadores. Lo más habitual, por cuestiones de número de luchadores disponibles por club, es asistir a combates de tres contra tres en la categoría femenina, o cinco contra cinco en la masculina. Pero el número puede crecer hasta cifras inimaginables. En este caso, la forma de puntuar es distinta a la de los duelos, ya que aquí el equipo que consiga derribar a todos los miembros del equipo rival será el que se alce con la victoria. Y como sucediera en profight, los luchadores tienen total libertad para elegir el arma con el que saltar a la liza, aunque lo más habitual es ver hachas y mazas.

Escenas de combates grupales. I Torneo de Bétera de Combate Medieval, 9 de octubre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)
Escenas de combates grupales. I Torneo de Bétera de Combate Medieval, 9 de octubre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)
Escenas de combates grupales. I Torneo de Bétera de Combate Medieval, 9 de octubre de 2021. Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

Oye, ¿y tú has probado esto? Me temo que aún no he participado en ningún torneo, pero sí que me he puesto ya una armadura y las palabras se quedan cortas para expresar todas las sensaciones que te recorren. Sentir su peso, la fuerza que te invade, la emoción de ver el escenario a través de meras fisuras en un yelmo, la melodía que entonas al moverte, el mundo reducido al interior de tu armadura…

Mentiría si dijera que no veo el momento de asistir a algún torneo, pero tengo la paciencia suficiente para saber que es un camino largo, que requiere de mucha técnica y de mucho entrenamiento. Lo bonito es que puedo decir que, mientras me preparo para participar como luchadora, también he empezado a moverme al otro lado de la liza como árbitro y he podido conocer de primera mano esta profesión tan brutal, bonita e interesante.

Equipo arbitral del I Torneo de Bétera de Combate Medieval (con servidora). Fuente: @medievalbuhurtlover (IG)

TU PUERTA

Se ha dicho muchas veces y vuelvo a hacerme eco de estas palabras, pero verdaderamente aquí entras por las espadas y te quedas por la gente. Yo encontré mi puerta con runa, y mi runa con cartel. Y espero que estas palabras te hayan animado a llamar a alguna puerta a ver si encuentras la tuya propia. Cada sala de esgrima, cada club de combate es un mundo, y si tienes ganas seguro que encuentras el tuyo. Te puedo asegurar que detrás de todas ellas lo único que vas a encontrar es gente sabia y maravillosa encantada de compartir contigo su amor por la espada.

Virginia GA

1 comentario

  1. Fascinante, Virginia. Creo que para quienes escribimos histórica o fantasía los artículos que versan sobre armas son algo que hay que beber. Ojalá vivir cerca de una ciudad grande para visitar alguna de esas clases de esgrima.

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