Las parabolas de Octavia E. Butler

-Capitán Swing-

Es increíble que pensando que no había más autoras del nivel de Margaret Atwood me haya topado con Octavia E. Butler, que ha conseguido incluso mejorar una cosa en la que Atwood desatina: Butler te engancha desde el primer capítulo. Aunque tengo que decir que las comparaciones son odiosas y ellas son mi TOP de autoras de ciencia ficción. 

No había oído hablar de Butler pero me llamó la atención cuando Capitán Swing sacó la segunda parte de esta obra, La parábola de los talentos, a la que dedicaremos próximos comentarios. 

La verdad es que es increíble el mundo que nos trae la autora: distópico, roto y corrupto. Un mundo donde parece que la única ley es la del miedo. Pero es increíble el universo que crea, que es capaz de poner de punta al más escéptico… y pensar que no es tan lejano dado el mundo en el que vivimos.

Así que en La parábola del sembrador nos encontramos con Lauren Olamina, que tiene una enfermedad llamada hiperempatía, que vive en un barrio amurallado con su familia y desde un primer momento ella ve que aquello va a caer y además ha empezado a escribir unos versos y párrafos sobre lo que piensa de la religión; entonces se prepara y empiezan a ocurrir cosas: uno de sus hermanos sale del barrio y muere, al poco tiempo su padre desaparece y un día su barrio cae a manos del agente del piro -una droga que hace que la gente queme casas-, y ella tiene que salir a buscarse la vida. Se encuentra con unos vecinos y emprenden el camino al norte en busca de trabajo. 

En este viaje les cuenta a sus amigos sobre sus escritos, llamados ‘semilla terrestre’, y les cuenta lo que piensa hacer con ello, que es una religión nueva. 

En este viaje encontrará muchos desafíos, actos violentos por doquier y podrá enseñar sus textos a gente nueva, creando una comunidad que se quedará en las tierras de una Bankole -al chico lo conoce en este transcurso y se convertirá en su pareja-.

Hasta aquí llega el segundo libro, que me mantuvo muy enganchada y con ganas de más. 

Así que al día siguiente empecé el segundo: La parábola de los talentos, y me sorprendió el cambio de estructura del libro: el anterior solo está escrito por Olamina, pero esta vez es un coro de voces. Entre esas voces tendremos la de Bankole y dos más cuya revelación implicaría hacer spoiler de la leche. Pero lo que me gusto fue el ritmo que se mantenía; la historia de Olamina bajaba a sus infiernos para luego subir lentamente y recuperarse, con un montón de sorpresas y un giro inesperado. Aquí íbamos a tener amor, obsesión religiosa, guerras, una especie de inquisición, un presidente jodido de la mollera y salvación. Va a ser verdad que Octavia es sin duda de las mejores escritoras de ciencia ficción.

El segundo libro era capaz de mantenerse al nivel del primero e incluso mejorarlo. Y permitía conocer la misma historia desde varias voces diferentes. 

Una fantasía. Y Capitán Swing recupera estos títulos para nosotros y yo no puedo estar más agradecida.

¿Con ganas de leer más de Octavia? Sí.

¿Esperando haberos puesto un gusanillo en el estómago a vosotros para que lo leáis? También. 

Conoce a Octavia y esta bilogía distópica, que es la hostia. 

Rut Alameda

directora de Altavoz Cultural

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