Tengo un nombre, Chanel Miller

-Blackie Books-

Hay libros necesarios que aportan un poco de luz en nuestro día a día, un rayito de esperanza en la lucha feminista pese a tanta mierda que tenemos que tragar y lidiar constantemente. Pues “Tengo un nombre”, de Chanel Miller, publicado en España por Blackie Books, es uno de ellos.
A muchas compañeras les llevaba viendo en el 2021 compartiendo este libro en RRSS y yo preguntando qué tal. Y gracias a Blackie he podido acercarme a este texto, que a la par que doloroso es reconfortante.
Como bien dice la protagonista en el libro, al final te das cuenta de la cantidad de mujeres que han pasado por lo mismo, que en una simple charla pueden aparecer un monton de testimonios.
Al final las agresiones sexuales y de género no son algo que le afecte a 1 de cada 1.000 mujeres, no. Es algo del dia a dia, que sufren miles y que ocurren en nuestro país, como por ejemplo que hay 1 violación cada 5 horas o 17 denuncias por violencia machista a la hora. ¿Echamos cuentas de cuántas son al año? ¿Los últimos 10 años? Y aquí no se cuenta las NO denunciadas.
Por eso este libro aporta tanto.
En él Chanel nos cuenta cómo sufrió una violación en una fiesta de una universidad, cómo se levantó sin recordar nada porque había perdido el conocimiento y su agresor se benefició de su estado para aprovecharse de ella. Se levanta en una habitación y no tiene ni idea de qué está pasando, y poco a poco se va enterando. Es muy frustrante esta parte del libro porque empatizas con ella y sientes rabia por la falta de información que la protagonista vive durante las primeras horas después de despertar. Y sientes mucha rabia y ganas de gritar a todo el mundo.
Hasta que le dan un papel para firmar y pone “Víctima de violacion” y ella que no entiende nada lo que hace es estar en una zona entre la negación y la sorpresa. Y luego pasa a su examen médico, donde te explica con todos los detalles todo lo que siente y piensa.
Estas primeras partes son jodidas, dado que Chanel te lo cuenta como ella lo vivió, con todo lujo de detalles y con un tono conciliador que te pone la piel de gallina.
Una vez que sale a la calle, empieza a ser consciente de todo pero a la vez el estado de shock en el que está sumida no la deja reaccionar. Y ahí empiezan realmente los efectos secundarios de vivir una agresión sexual. Es espeluznante leerla.
Cuando ella decide denunciar y empieza todo el proceso (que, de verdad, qué asco de sistema) comprendes que la protagonista ha vivido un calvario entre la lucha por su cordura, la lucha contra el sistema y los juicios que hacen hacia su persona. Porque el sistema está para que nosotras tengamos la culpa de todo, y eso se ve claramente en las preguntas de “¿Qué llevabas puesto?”, ¿Fuiste allí con la intención de ligar?”, “¿Habías perdido el conocimiento antes?”… Ahí ya no puedes parar de leer de la puta rabia que sientes porque como bien está narrado en el libro da igual que te hayan violado sin tener en cuenta tu voluntad y aprovechándose de que tres copas te hayan sentado mal hasta el punto de perder el conocimiento; es culpa tuya, mujer, que estabas en una fiesta en la que no tenías que estar, con un vestido corto, bebiendo como una loca y haciendo el tonto. Porque que un hombre que fue a la fiesta a mojar el churro contra todo pronóstico haya intentado morrear a tu hermana y a tus amigas con cero empatía y haya aprovechado la oportunidad de que estuvieras tú sola con una intoxicación etílica para llevarte detrás de unos contenedores de basura y violarte contra tu voluntad no es culpa suya, es culpa tuya, que estabas en un sitio donde no tenias que estar y en unas circunstancias pésimas que te has acarreado tú. ¡A LA MIERDA!
Bueno, tras este inciso donde la rabia ha ganado a mi cordura, el libro es interesante en todos los aspectos, es un viaje liberador en cierto modo y muy necesario.
Si esta reseña no te ha dejado con ganas de leértelo, te digo que es un indispensable, que el estilo de narración es maravilloso, que la autora hace un libro redondo porque es circular en todos los sentidos y que, si lo lees, entenderás mi rabia y enfado con esta historia… pero recordemos que esta es una de las millones de historias que circulan por el mundo.
Mil gracias por leerme.
Un abrazo,

Rut Alameda / Directora de Altavoz Cultural

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