Lorena Escobar

¿Quién es Lorena Escobar fuera de lo literario, respecto de sus otros intereses, ocupaciones y pasiones? ¿Qué tres experiencias vitales dirías que han forjado principalmente tu personalidad?

Soy una soñadora cualquiera, llevo una vida tranquila a caballo entre mi trabajo en una asesoría y mis estudios de filología hispánica. Tengo dos hijos de seis y ocho años, por lo que el tiempo para mí es un regalo de valor incalculable. Trato de conjugar todas las facetas de mi vida en un ejercicio de tenso equilibrio y, a veces, imagino que como le ocurre a todo el mundo, siento que me harían falta muchas más horas al día. Mis pasiones siempre han rondado la escritura: leo y escribo como forma de evasión y de necesidad. Me encanta la playa, aunque la visito poco, y adoro la música. Pasar tiempo con los niños y ver alguna película: mis intereses son bastante comunes y sencillos.

Las experiencias vitales que han forjado mi personalidad serían, por este orden: una infancia dura que me hizo abandonar demasiadas cosas y tener que afrontar otras. El hecho de convertirme en madre, que hizo florecer en mí el amor más descarnado y el temor más irracional que puede sentir una persona. Por último, exponerme de forma más o menos pública con mis letras: siempre había escrito para mí y, al abrirme a los demás, siento que expongo también una parte íntima de mí misma. Escribir es desnudarte y, que te lean, andar desnuda entre un montón de personas.

¿Dónde sitúas el origen de tu gusto por la Literatura como lectora, tanto de manera imprevista al principio como posteriormente de forma consciente, decidida?

Leer he leído desde que tengo conocimiento. Siempre lo digo y parece exagerado, pero a mí las letras me han salvado prácticamente la vida. Fueron refugio en tiempos oscuros y una especie de defensa contra la realidad que me rodeaba. Al principio leía todo lo que caía en mis manos, después mis gustos se fueron ordenando un poco, aunque he seguido leyendo por instinto, lo que me ha llevado a escribir por instinto también.

¿Qué obras, autoras y autores y géneros articularon básicamente tu primera etapa de identificación literaria en cuanto a referencias, influencias y filias?

De niña leí lo que todos: los libros de “Barco de Vapor” (pongo una especial atención en Los hijos del Vidriero, de María Gripe, que llegué a leerme más de veinte veces durante aquellos años) y los clásicos de “Elige tu propia aventura”. Pero el paso a una literatura “adulta”, por decirlo de alguna forma, lo marca de forma irremediable Agatha Christie y su Hércules Poirot, primer personaje al que me enfrenté con una fascinación casi obsesiva. Completan mi viaje a la adultez literaria Poe, el maestro King (Dolores Claiborne entra en el ranking de los libros que he leído más de cuatro o cinco veces), Dean R. Koontz y, sobre ellos, la saga creada por Douglas Preston y Lincoln Child en torno al agente Pendergast, que germinó en mí el interés por la conjugación entre el género más típicamente policíaco con la literatura de fantasía y el terror.

¿Cómo fueron tus comienzos como escritora?

Soy una escritora reciente y, de hecho, siempre me he considerado más lectora que escritora, algo que creo que seguirá siendo así en un futuro. Comencé a escribir de forma tímida en el colegio, algunos relatos y un intento de novela que se quedó solo en eso: intento. Tuvieron que pasar muchos años, concretamente hará unos seis o siete, para que me sentara a mantener esa seria conversación con la hoja en blanco que ha terminado desembocando en lo que soy hoy en día: una aprendiz de contadora de historias.

Podemos encontrarte ya en numerosas antologías, como participante y premiada en diversos certámenes. ¿Qué te llama la atención de este tipo de espacios y cómo afrontas cada nuevo reto?

Me gusta mucho el relato corto, es una zona en la que me muevo cómoda porque me permite jugar más que una novela larga, donde tienes que estructurar, desarrollar y profundizar la trama y los personajes. Me llama la atención poder forzarme a mí misma en cada certamen, ver hasta dónde puedo llegar incluso en géneros que no son los más fáciles para mí a la hora de escribir. Cada certamen supone una forma de superarme y aprender de mis errores previos. Participar en ellos es un ejercicio de aprendizaje, de modo que, si luego tengo la suerte de ser seleccionada, es una doble alegría.

Recientemente, ya en 2022, la Revista Tártarus ha distinguido tu relato Azul casi negro. ¿Cómo fue tu experiencia creadora en torno a su convocatoria y qué destacarías de tu propuesta?

Esta convocatoria sí que supuso un reto para mí: el requisito era contar una historia que se desarrollara en un entorno marino. Nunca había escrito nada así, a pesar de que el océano me parece uno de los mayores misterios para el ser humano, así que estuve sopesando la idea de presentarme o no hasta el último instante. Finalmente la idea surgió casi sola y en los últimos días de la convocatoria me puse manos a la obra, tomando como referencia el terror, género en el que cada día me encuentro más cómoda. Creo que lo que destacaría de mi propuesta es una conjugación de realidad e irrealidad y la sorpresa que se descubre en la parte final del relato. Siempre me ha gustado la resolución inesperada, tanto a la hora de leer como de escribir, y espero que los que lean el relato se queden, al menos, algo impactados por el final.

¿Cómo se gesta tu relato Juicio final, integrado en nuestra antología Hijos del Karma? ¿Cómo recibes la inclusión del texto en esta antología y qué impresión te deja el conjunto?

La idea de escribir sobre un héroe que se salga del estereotipo al que estamos acostumbrados es siempre atrayente. Más para mí, que suelo ser una nostálgica de los vencedores, los antihéroes, los villanos. Creo que existe cierta belleza en esa fragilidad que desprenden aquellos que están al margen de la sociedad, los que no se llevan las medallas, los laureles. Acostumbrados a las sagas que en los últimos años nos han dejado héroes y heroínas de trajes ajustados y cuerpos perfectos, una antología de héroes que se salen de lo común es un juguete en las manos de cualquier escritor con ganas de ponerse a prueba. Juicio final surge de la idea de la inmortalidad más como castigo que como don, y de la utilización del poder que confiere para hacer algo que el protagonista considera “correcto”: evitar que los desamparados crucen hacia el lado que él cruzó. Como bien dice, no se puede matar a un muerto, de modo que me pareció la mayor cualidad que puede tener un héroe, al menos estos héroes tan particulares que protagonizan Hijos del Karma. La impresión del conjunto es de un caos maravilloso, pues todo cabe en la antología: héroes extravagantes que tienen distintas causas y consecuencias, relatos de diferente estilo, estructura y desarrollo. Creo que ha quedado una combinación tan extraña como original: algo fuera de lo que estamos acostumbrados. Fue toda una sorpresa salir seleccionada, y un orgullo tremendo formar parte de esta pieza única.

¿Qué relevancia ha cultivado en ti como autora la dinámica de los amigos de Dentro del Monolito: Forjadores de Relatos? ¿Qué puedes confesarnos desde dentro de La Forja?

Tengo que hacer una confesión que ya le dije en su día a JL, el jefe monolítico: soy una groupie de Dentro del Monolito desde el primer momento que di con ellos en redes sociales, y antes de participar en ellas, veía Las Forjas con devoción y deseando formar parte de ese espacio. Me parece un formato maravilloso donde se puede enseñar, aprender, beber de la literatura y disfrutar de ella en estado puro, conjugándola con la dosis perfecta de humor y buen rollo. Recordaré mi primera forja como una de las mejores cosas que me ha dejado el pasado 2021, y rodearme de la gente que colabora en el monolito es para mí un aprendizaje continuo. Confesiones de dentro de La Forja… tanto la preparación previa como las charlas que tenemos cuando acaba el programa. Siempre decimos que deberíamos grabarlas, aunque… ¡no sé si después podríamos seguir haciendo La Forja! Tocamos todos los temas y sin pelos en la lengua, jajajaja. Es una delicia participar y una suerte que contasen conmigo para ello.

¿De qué manera o en qué medida mutilas tu zona de confort en cuanto al desarrollo de tus inquietudes artísticas?

Me encanta salir de esa zona de confort, y espero poder seguir haciéndolo con cada nuevo experimento literario. Soy consciente de que tengo un estilo de escritura muy particular que puede no casar con según qué género, pero para mí escribir un relato erótico, como hice hace un tiempo, o una historia de extraterrestres, como también he hecho recientemente, suponen una mutilación de mi género predilecto, la novela policíaca. Una desviación que me permite exigirme cierto esfuerzo extra y que me hace poner al límite mi creatividad y mi estilo, algo necesario para seguir evolucionando y aprendiendo.

¿Qué nos puedes contar sobre la iniciativa SomosTeamPato?

Team Pato surgió de la forma más casual posible: con un tuit que se convirtió en un hilo estratosférico y derivó en un grupo de escritores que solo quieren disfrutar de la experiencia de estar juntos, pasarlo bien y, si se puede, ayudar a los demás a promocionar sus letras. No tenemos más ambición que la de intentar dar visibilidad a la literatura y a otros autores, hacer retos divertidos, entrevistas… Lo cierto es que pretendemos ser serios, pero, directamente, no nos sale. Somos un grupo de gamberros que se lo pasan de lujo.

¿Qué opinión tienes del panorama literario y editorial actual?

Creo, sinceramente, que estamos en una época de colapso literario. Antes de entrar en redes sociales no habría imaginado que hubiese tantísima gente que escribe, desconocía incluso lo que era un beteo de novela, cuanto menos un aesthetic, todos esos nuevos términos que han ocupado el campo literario. Tenemos una ventaja con respecto a hace unos años, que es la autopublicación, lo que hace que haya mucha más libertad a la hora de poner libros en el mercado, pero a veces me da la sensación de que hay una cantidad ingente de producción literaria ahora mismo, más de la que se puede abarcar. Hay gente sacando libros cada dos semanas, publicando relatos, organizando decenas de antologías: a veces en un mes te encuentras cuatro o cinco antologías en el mercado. No se puede, o yo al menos, leer a todos los amigos que conoces, todas las antologías que te resultan interesantes, cuando te has descargado una tienes cuatro más a la cola… Da la sensación de ser todo un poco caótico, de que las letras han sido absorbidas por la inmediatez y la exposición digital. Con respecto a las editoriales, mis tímidos contactos no me otorgan la experiencia suficiente para realizar un análisis preciso, pero creo que ceden de forma irremediable al pensamiento de que a mayor número de seguidores, más posibilidades de vender un producto, porque para ellas, a fin de cuentas, las letras son un negocio y un libro tiene que salirles rentable. Casi todos los días nos encontramos con testimonios de personas que han tenido experiencias nefastas con editoriales, aunque me niego a creer que deban meterse todas en el mismo saco, pero creo que los escritores van hoy en día con pies de plomo cuando se enfrentan, o nos enfrentamos, al proceso de publicar con una editorial detrás. En unos meses podré hablar con experiencia propia de los entresijos del mundo editorial.

¿Qué proyectos tienes a corto y medio plazo? ¿Dónde pueden las y los altavocistas encontrarte y seguirte?

A medio plazo tengo un relato que será publicado en la antología Un mundo vuestro, organizada por Ediciones Labnar, y es un relato al que le tengo un cariño muy especial: lo escribí el pasado verano, en las últimas vacaciones que disfruté junto a mi hermana poco antes de que ella falleciera. Creo que es una de las creaciones literarias de las que más orgullosa me siento, y estoy deseando que vea la luz. También está poniéndose en marcha T.ERRORES II, de Dentro del monolito, la primera antología en la que me seleccionaron. Y, por fin, con mucha excitación y una buena dosis de temor, saldrá próximamente (no puedo poner fecha) la que será mi primera novela, con el respaldo de una editorial. Espero poder dar más detalles pronto, aunque sí puedo decir que es de género policíaco, y que es un proyecto que llevaba guardado en el cajón mucho tiempo, como otros que tengo terminados y pendientes de su debida revisión.

Si alguien quiere perder un poquito de su tiempo leyendo algo de lo que escribo, pueden encontrarme en Twitter, en la cuenta @lorenaedcl, donde incluyo en la bio las antologías en las que participo. En Instagram, en @lorenaedlc .

En la vida fuera de las redes, donde siempre y como siempre: soñando y vagando entre letras, inventado historias y dejándome mecer por ellas.

Muchísimas gracias por ofrecerme esta posibilidad, y a seguir poniendo la cultura a nuestra disposición. Enhorabuena por todo lo que hacéis.

2 Comentarios

  1. Lorena es una escritora increíble y eso se nota en esta entrevista; sabe cómo revolver los sentimientos, pues su pluma es visceral. Sin duda una escritora a la que seguir la pista, pues todo lo que sale de su pluma es oro.

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  2. Solo con esta entrevista, Lorena ya muestra que es una escritora descarnada, alguien visceral y que toca la fibra. Una escritora con mucho que decir y sentimientos que provocar. A la que seguir de cerca porque todo lo que escribe es oro

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