Pathosformel

¿Cuándo y cómo surge Pathosformel y con qué propósitos fundamentales lo hace?

Pathosformel es de carácter infeccioso y por ello ha pasado por varias fases. Al inicio era un grupo de amigas que publicaba fanzines de salud mental (Toc sin tabú, Ataque de la patología dual…) y proyectos marginales. También hicimos algún minifanzi, pero fue incorporado en la colección de minifanzis de Bronca así que una parte de la producción se movió allí. En una segunda etapa, Albert Kadmon, como traductor del filósofo aceleracionista Iain McWarburg, redirigió las energías del proyecto para publicar la traducción de algunos de sus libros.

Iain es muchas cosas, de delincuente a ciberprofeta, y tiene lo que nosotros llamamos “freakapeal”, un poder que nos puso sobre la pista de Stergin Osetkinj, a quien visitamos en su lejana cabaña después de una tarde de ascenso lluvioso. Ese fue el punto en que vimos que necesitábamos más medios para publicar a otres autores. Entonces, como la mejor liga de supervillanos, fueron revelándose las ayudas necesarias para cultivar este rizoma.

Como de algún modo todos los integrantes son también artistas, pues pretendíamos dar una plataforma ajustada a la distribución de géneros marginales. En una entrevista a una banda de folk basado en fanfics afirmaban que cuando no hay escena hay que crearla, es casi un delito que algunos manuscritos perezcan en un cajón. Así que por un lado nos interesaba mucho publicar a artistas de la escena del splatterpunk, pero también a algunes autores mesetaries que experimentan con la teoría ficción o teoría pulp. De aquí que Pathosformel haya mutado en la small press que es actualmente.

¿Qué equipo (in)humano hay detrás de la editorial y qué tareas específicas realiza cada (in)tegrante?

El títere supremo y traductor es Albert Kadmon pero en realidad en casi todo ayudado por numerosas personas. Sergi G. Oset realiza labores de control de daños y, por llamarlo de algún modo, scouting literario. La gente de Asociación Bronca nos da buenos consejos en todo. La idea es que los autores aparezcan siempre con el mismo portadista, así que de momento está Kalima para McWarburg y Ximi para (Edward) Lee. Topo es nuestro coach. Beatriz García Guirado corrigió los primeros libros y a partir de marzo se encarga Paz Olivares, que es también editora de una maravillosa editorial. La lista podría seguir con otras labores como Marina que guía en lo de gestionar las redes, B. como asesora con agentes internacionales e incluso las profecías de una detective astral. Ahora recordábamos que la profesora universitaria Helen Bakú, íntima amiga de Iain, nos ayudó también con los neologismos de algunas traducciones.

¿Qué podemos hallar en vuestro catálogo hasta la fecha? ¿Cómo consideráis que se inserta vuestra voz en el panorama actual, especialmente dentro del mismo género de Terror?

De momento pueden encontrar a Iain McWarburg, un genio en eso de mezclar filosofía con narración de modo que en cada uno de los libros hay numerosas aventuras que en el fondo digieren filosofías de vanguardia como el aracnofeminismo, el aceleracionismo, la teoría interespecies o la ontología orientada al objeto.

Stergin Osetkinj, autor escurridizo y volátil al que hemos traducido al catalán y que siente devoción por la curación emocional a través de provocar la catarsis del dolor e incidir en las violencias que nos atenazan/manipulan.

Edward Lee es nuestra apuesta por el horror más extremo. Cada género tiene su propio horizonte de expectativas, aquí se trata de golpear los sentimientos del lector, de sobresaltarlo, ofrecerle casi la arcada y esa sensación del miedo primordial brotando en su pecho.

¿Cómo se gesta desde cero Torso, de Edward Lee, en esa edición tan espléndida que nos ofrecéis, con Señor Torso y Señora Torso y toda una serie de impresionantes extras, incluida una entrevista con el autor?

Entramos en contacto con Edward Lee gracias a las gestiones de Ryan Harding. Queríamos algo conciso y representativo con la esperanza de introducirlo a partir de ahí y, con suerte, seguir publicando más material en el futuro. Seleccionamos esos dos cuentos por el estilo redneck y la digestión que hace de asuntos filosóficos. Hay varios aspectos que rodean al libro como objetos, entre esos muchos figura el paratexto y la escuela comparatista. El paratexto es todo aquello que condiciona, pero también amplía la lectura. El aspecto comparatista es que más allá de los cuentos hay unas condiciones materiales concretas que pueden resultar interesantes para ciertos paladares. Sergi Oset hizo un trabajo finísimo y si el futuro nos lo permite nos gustaría seguir publicando ediciones con extras, al menos para los lanzamientos de este año ya están contactadas todas las profesionales que añadirán algún texto.

¿Cómo valoráis actualmente el terreno del splatterpunk en la literatura anglosajona, respecto de esas obras que nos llegan versionadas o que no hallamos traducidas, y, muy concretamente, en la que se produce directamente en la comunidad hispanohablante? ¿Qué recomendaciones podríais dejarnos desde ambos contextos?

Lo primero que habría que apuntar es que algunas obras de splatterpunk u horror extremo sí han aparecido en nuestro idioma, lo que pasa es que se venden con la etiqueta más genérica del terror. Eso tiene que ver mucho con el paratexto mencionado anteriormente. Los libros funcionan con relación a otros libros, las autoras dialogan consciente e inconscientemente con autores, todo ello hace que no se lea del mismo modo la misma novela en una colección miscelánea que dentro de un catálogo que ya publica una escena concreta.

Creemos que la comunidad splatterpunk anglosajona, que sobre todo tiene presencia en Facebook, es un rico ecosistema con propuestas muy finas que realmente conservan el carácter de denuncia política del género en su nacimiento cuarenta años atrás (de hecho ese es uno de los motivos por el que nuestras colecciones tienen nombre de películas de los ochenta). Como los ecosistemas literarios no son cerrados, se da la confluencia de esas mismas energías entre autores mesetaries que no disponen de las mismas plataformas. De hecho, también entra dentro de nuestra voluntad, dar a conocer/traducir splaterpunk producido en catalán.

En inglés, cualquier novela que recomiende Brian Keene o las presentadoras de Mothers of Mayhem suelen ser buenas lecturas, pienso tanto en la colección Deadite como el catálogo de Death Heat Press. En castellano conviene fijarse en el catálogo de Colectivo Juan de Madre Presenta sin dudarlo, también en el de Holobionte Ediciones, que publica el material internacional del que se alimenta McWarburg, también sabemos que por ejemplo Osetkinj aparecerá con la editorial catalana Chronos antes de Sant Jordi.

¿Qué estrategias de promoción practicáis para explotar públicamente vuestro contenido? ¿Dónde pueden nuestros lectores encontraros y seguiros?

Nos pueden seguir en Facebook, Instagram y Twitter, de momento no sabemos pilotar Tik Tok. También a través de las redes de Asociación Bronca se enterarán de por donde paramos.

De momento, nuestra idea para la promoción, más allá de que no nos emocionan los anuncios en redes, pasa por liberar una serie de cuentos (y quizás algún artículo afín al género) en pago social y en formato digital en una colección llamada Campamento Sangriento (a través de la plataforma de LEKTU) para que, simplemente, la gente vea con qué clase de literatura tratamos. Tampoco tiene sentido endulzarlo cuando en realidad editamos novelas que pretenden resultar desagradables. A les que, por lo que sea, quieran pasar por esos trances, pues les ofreceremos una muestra. Ahora que lo escribimos nos damos cuenta de que se asemeja a la estrategia básica de los camellos marroneros; no nos parece mal.

¿Qué proyectos confesables tenéis a corto y medio plazo?

A lo mejor cuando aparezca esta entrevista hemos inaugurado la colección Scanners con nuestro primer ensayo de teoría ficción. Se trata de Contra la Libertad, el retorno como autor de Colectivo Juan de Madre que reúne todo el material necesario para la grabación de Superorganismo, un film que a través del análisis de la microbiota pretende acabar con el mito del libre albedrío. Riot Über Alles ha establecido contacto con seres alienígenas angelicales para ilustrar el interior y el mapa que acompaña al libro.

A largo plazo nos guardamos algunos secretos para no deshacer el hechizo, pero sí que podemos adelantar la que será por ahora la última de las colecciones que aparecerá después del verano: se trata del formato Versus. Es una especie de formato amigablemente competitivo en el que dos autores lucharán por el número más alto en el contador de lo que decidan. Ya está cerrado el equipo de este año y su temática, pero con el libro haremos un lanzamiento para que otras parejas de autoras puedan postularse para las ediciones de Versus de los próximos años.

*****

Comentario de Torso

de: Edward Lee

Traducción de: Albert Kadmon

publicado por: Pathosformel Editorial

   El olor a splatterpunk es intenso, embriagador; nos recorre las costillas como ácido negro. Si bien nuestro primer acercamiento a esta forma extrema de terror -que es más que una forma extrema de terror y constituye toda una tradición literaria con códigos y referentes propios- fue hace algunos años, desde luego el descubrimiento primero de la choza de Pathosformel, con el agradable paleto de Kadmon a la cabeza de un grupo de degenerados muy divertidos, y después, y como consecuencia, la revelación de su portentosa edición de Torso han supuesto un verdadero renacimiento. 

   Estamos ante un cofre del tesoro que resulta ser una extraordinaria introducción al género: gentes imberbes del mundo, acudan a este manual preciso y ambicioso, que contiene un prólogo, una exclusiva entrevista al honorable señor Lee, las versiones hispanohablantes de sus relatos Mr. Torso y Miss Torso, un fantástico epílogo-documental que recorre la historia de tan descarnado foso literario, con recomendaciones y nombres de primera calidad vinculados tanto al universo de los libros como al de las películas, y un Decálogo survival del forastero en territorio del paleto degenerado tan imprescindible como prodigioso.

   La cuadrilla de mastuerzos realiza un auténtico trabajo quirúrgico con útiles sin lavar: negados a abandonar en ningún momento la infravalorada virtud de la jocosidad, esta brutal bienvenida al cosmos de tipejos como Lud es tremendamente disfrutable tengas o no base alguna de conocimiento sobre lo que puedes esperar de textos paridos bajo la etiqueta de lo políticamente incorrecJA, ¡DE LA BARBARIDAD MÁS BESTIA Y TOCHA JAMÁS LEÍDA, AHÍ CON MAZO SANGRE Y VÍSCERAS Y CADÁVERES Y MATANZA Y VENGA SALVAJISMO Y GORE Y TOMA MÁS LEÑA, SACO DE HUESOS INMUNDO…! 

   No, no vamos a decir la chorrada esa de “esto no es para todos los públicos”, porque Borges, la poesía de Benedetti o el teatro de Nieva tampoco lo son, ni la romántica, ni la distopía, ni el ensayo, ni el artículo académico. Pero, oh, cuánto gozo da poder disfrutar sin absurdeces pseudomoralinas de un buen pedazo de texto que te escupe crudeza, filosofía, acción y mucho, mucho entretenimiento. 

   Lud es, claro, el gran nombre de la bilogía: representa el arquetipo de personaje cabronazo que vamos a encontrarnos entre bosques, granjas, periferias, alcantarillas. Es listo, impúdico, titánico, feroz y desternillante. No podríamos vivir sin Lud. El resto del reparto cumple muy bien su función de vistosa carnaza de segunda división: destaca el antagonista policial en Sr. Torso y la grandiosa tiparraca de Sra. Torso, acompañada de un par de zoquetes muy creíbles. La unión, el enlace entre el primero y su secuela es jodidamente brillante: ese final de Sra. Torso, que no desvelaremos sin nuestro abogado presente, es una joya demoledora que sin embargo apenas salpica una pizca del talentazo narrativo de Edward Lee.

   Otro mérito del carajo es para ese Kadmon: qué difícil es lograr trasladar esta clase de contextos, lenguajes, registros a otra lengua. Vaya tarea de interpretación, (re)creación, limpieza y abrillantado. Queda casi tan mugriento como el original. ¡Chapó, tío!

   En fin, pichones, que leáis Torso de esta gente loca, que hurguéis hasta el fondo en la chatarrería que ha levantado Pathosformel -huele mejor de lo que pensáis-, que valoréis estas iniciativas como merecen y que bebáis mucha agua, os alimentéis decentemente y no metáis las narices en territorio sospechoso de pertenecer a un redneck. Un besico.

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