Coloquio entre Aránzazu Ferrero y Víctor Martín-Pozuelo

Altavoz Cultural y 2Cabezas

Julio 2022

¿Cómo se gesta vuestra participación en la antología Capitalipsis editada por 2Cabezas? ¿Qué es lo que más os atrae de la iniciativa?

Aránzazu: Antes de Capitalipsis fue Antifastopías, como vosotras ya sabéis. La antología tenía convocatoria abierta, la vi en Twitter y me atreví a enviar un relato, Ouad: el cuento gustó y forma parte de Antifastopías, y por alguna razón las Cabezas me invitaron a repetir para un nuevo libro de cuentos, que es el Capitalipsis que tenéis en vuestras manos ahora. En Antifastopías las pautas de redacción eran mucho más amplias: ofrecíamos historias de resistencia pero los marcos y la extensión eran bastante abiertas. ¡Para Capitalipsis me tuve que arremangar! Mayor extensión y ajustándome a uno de los siete pecados del Catecismo… y sin elegir. Pero el trabajo ha salido homogéneo y creo que todas las autoras hemos respondido con lo mejor que teníamos en el arsenal.

Víctor: Yo ya había participado previamente en otra antología de 2Cabezas, llamada Antifastopías. La buena conexión que tuve con la editorial en el desarrollo de ese proyecto no nos dejó otra opción: había que volver a colaborar.

Lo que más me atrae de la iniciativa es cómo se lleva a cabo todo el proceso, la total coherencia entre la temática de las historias que se publican (en el caso de Capitalipsis, por ejemplo, criticando el sistema económico) y la forma en la que hemos llegado a crear y publicar el libro: tomando decisiones con los autores, de forma consensuada y horizontal, con una jerarquía muy desdibujada, donde por ejemplo hemos elegido entre todos a qué iniciativas vamos a dar el dinero que consigamos con las ventas.

Es decir, que el libro de Capitalipsis ha tenido un proceso muy anticapitalista para llegar a ser realidad. ¿Qué hace que podamos llamar a un libro «anticapitalista»? Respuesta fácil: que no siga las lógicas capitalistas. Pero no solo en el contenido, sino también en su creación. Es decir: si este libro se publicase para tratar de que la editorial 2Cabezas generase un capital que poder reinvertir en sacar más libros en el futuro, podríamos decir que está funcionando dentro de una lógica capitalista. Sin embargo, todo lo que se recaude se va a donar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y a un Santuario animal. Sin ninguna duda, esto es lo que más me atrae de la iniciativa (además de participar en algo divertido, ¡claro!).

Vuestros relatos homenajean a la Pereza y a la Lujuria, respectivamente. Vamos a cruzar ambos pecados para que nos habléis de qué representa para ti, Aránzazu, la Lujuria y qué implica para ti, Víctor, la Pereza. ¿Qué otros textos presentes en la antología os han llamado especialmente la atención?

A: Hay mucha lujuria en «Di mi nombre», la verdad. Es un relato que retuerce el concepto capitalista de pereza, pero también juega con el poder, la fama, la gula (que no es sino una lujuria del hambre)… Precisamente esa fue una de las dificultades a las que me tuve que enfrentar: no hacer trampa con un pecado soseras. Pero volviendo a vuestra pregunta, todo el sistema capitalista es lujuria. Vivimos programadas para el ansia: comprarlo todo y tirarlo todo. Los cuerpos también. Como dice la pobre Bisbis en mi cuento: «¡si caéis solos!».

Del resto de autoras me ha gustado mucho «Ascenso al trono biónico» de Mike Babylon, porque le da una vuelta al folklore tradicional, como «Di mi nombre». «Vaya higos tiene Alpetragio», de Víctor Martín-Pozuelo, porque compartimos ese universo Dark Manchego. Y el ensayo «Vicio», de Estíbaliz Robles.

V: La pereza es uno de esos pecados que tampoco parecen tan pecados, ¿verdad? Se me vienen rápidamente a la mente libros como «El derecho a la pereza» o «Elogio de la ociosidad». No estamos hablando de la ira, la soberbia, la envidia o la codicia, que son los que, a mi parecer, casi cualquier persona, incluso quienes no somos religiosos, podría identificar como claramente negativos (apuesto a que una persona muy rica, muy rica, muy rica no se consideraría a sí mismo un avaricioso, ¡tiene muy mala prensa! Diría mejor que «es ambicioso»). En contraposición con esos pecados tan cargados de connotaciones malas, la pereza se puede incluso reivindicar. ¡Hay que descansar!

Sin embargo, cada vez que veo una noticia sobre un gran incendio en nuestro país que se lleva por delante flora y fauna de valor incalculable, pienso en todos los responsables que han decidido que no era importante tener suficientes medios y recursos en caso de que pudiese ocurrir un desastre natural. Creo que podríamos relacionar ese tipo de inacción, la que causa un mal mayor, la desidia, el mirar para otro lado, el no ocuparse de lo verdaderamente importante, con algo verdaderamente negativo. Creo que si hubiese escrito mi cuento sobre la pereza habría tenido personajes en ambos lados del espectro de este pecado.

Sobre los cuentos que me han llamado la atención de la antología la verdad es que, al ser tan solo seis además del mío, he podido echarle un vistazo y sorprenderme, aunque sea un poquito, con todos.

¿Qué continuidad ha tenido o puede tener en vuestra dedicación literaria el propio concepto de pecado?

A: Como musulmana, mi comprensión del pecado es un tanto diferente de la católica. El mayor pecado es el alejamiento consciente de Dios, y en ese alejamiento, en ese rechazo a Dios va el rechazo a nuestros semejantes. Pero el pecado es algo con lo que convives: no somos «pecadores», estamos sin terminar. Y nuestra historia es la de un retorno a la verdadera naturaleza, que es Allah. En ese sentido, todos mis personajes son falibles, y si bien no escribo siempre sobre musulmanes, esta forma de espiritualidad está muy presente en sus desventuras y en sus pequeños triunfos. 

V: No soy la persona más espiritual o religiosa del mundo, por decirlo así… así que no lo sé. Obviamente, como mencionaba antes, conceptos como la soberbia o la ira son muy atractivos, también fuera de la lógica religiosa: personajes avariciosos o envidiosos dan mucho juego, así que seguramente aparecerán en futuros textos. También me interesa el «reverso luminoso». Cada pecado lleva asignado una virtud, ¿verdad? Podría ser interesante centrarse en la contención en lugar de en la gula o la lujuria, la generosidad en lugar de la avaricia o la humildad en vez de la soberbia.

¿Qué recomendaciones afines a la propuesta de Capitalipsis nos podéis dejar? ¿Qué consideráis que supone esta antología respecto del espacio particular del panorama literario en el que se inserta?

A: Recientemente he empezado a leer algunas de las obras que edita Fosca Networks, y siempre voy a recomendar los ensayos de Libritos Jenkins. Pero creo que, más que una propuesta temática, lo que 2Cabezas, Fosca y Jenkins aportan al panorama editorial es otra forma de hacer y distribuir literatura. Tanto en el trato que nos dan a las autoras como en los círculos que eligen para estar. ¡Amén de su compromiso con el relato breve y la obra de pequeño formato! Las tres nos dicen que hay una manera diferente de escribir y de publicar.

V: Por no alargarnos y centrar el tiro, dejo una única recomendación, un librazo sin editar en castellano pero que puede encontrarse en inglés: Swastika Night de Katharine Burdekin, publicado por primera vez en el año 1937, donde se describe un mundo en el que el Reich nazi de los 1.000 años se ha impuesto tras ganar Alemania la Segunda Guerra Mundial. Lo más flipante es que está escrito ANTES de que hubiese guerra, ni nada. Recomendadísimo a todo el mundo, con más esperanza bajo los uniformes de las SS de lo que la serie de El cuento de la criada jamás sería capaz de transmitir.

Como decía antes, lo que supone esta antología es la demostración de que una lógica diferente a la hora de publicar es posible. Personalmente, me quedo muy a gusto sabiendo que los frutos de mi trabajo acaban llegando a quien lo puede necesitar con más urgencia que yo.

Pregunta a Aránzazu: ¿Cómo creas Di mi nombre desde cero, desde ese primer estímulo de inspiración?

Respuesta: Cuando me llegó la propuesta estaba reflexionando sobre un par de cosas: por un lado la explotación extrema a la que la industria del espectáculo somete a sus trabajadoras. Moi es futbolista, pero podría haber sido músico o actor. Soy fan devota del cómic de superhéroes, y el título del cuento procede de uno de los vídeos más perturbadores que me he encontrado en Internet, concretamente de la Comic Con de San Diego de 2013. Miraba la pantalla y pensaba «¿cómo puedes someter a una persona a despellejarse de su identidad durante meses sin descanso? Y más aún: cómo pueden ellos soportarlo ¡y nosotras aplaudirlo!». A la vez recordé la historia sufí que inspira el relato: un día el profeta Moisés encontró a Shaytán, el Caído, el rey de los demonios, vagando solo por el desierto, lamentándose del castigo que le habían encomendado y añorando volver a casa, que es lo que en definitiva anhela cualquier criatura en la espiritualidad islámica. Y a partir de ahí tuve que construir sobre ambos tropos, sobre la base de que igual Moisés y Shaytán están hartos de trabajar.

Pregunta a Víctor: ¿Qué referentes has tenido en cuenta para confeccionar los personajes principales de Vaya higos tiene Alpetragio?

Respuesta: En el cuento aparece reformulada una historia de Conan escrita por Robert E. Howard, así que no cabe duda de que el bárbaro más famoso del último siglo está muy presente en el cuento, aunque, por decirlo así, es un referente negativo. Es decir, Conan en otras historias originales es un personaje genial, pero justo en el cuento La hija del gigante de hielo representa todo lo que no quiero leer en una historia de espada y brujería. En ese cuento, Conan intenta violar a una mujer que previamente le ha seducido para llevarle a una trampa, y buena parte del cuento es esta chica huyendo aterrorizada de Conan. Una cosa terrible leída en el siglo XXI, pero además indefendible con el argumento de «eran otros tiempos» porque esa historia se ha seguido reeditando, e incluso ha dado lugar a obra derivada, como cortometrajes que pueden encontrarse en Internet y que se han grabado hace poco tiempo.

Tuve muy presente a ese Conan el Violador para hacer pivotar a los distintos personajes de Vaya higos tiene Alpetragio: en mi relato hay personajes que no tienen ningún interés en el sexo, otras que sí tienen pero prefieren no meterse en situaciones complicadas si no están convencidas de que su potencial pareja esté a gusto, otros que tienen relaciones imperfectas… pero ninguno corre detrás de nadie para forzarle a follar. ¡Vaya tela, Howard!

Por otro lado, en los últimos años hay un par de historias de fantasía épica / espada y brujería muy interesantes publicadas en España. Una es La compañía amable, de Rocío Vega. La otra es Marrajo, un relato de María Bonete. He pensado mucho en las protagonistas de esas aventuras a la hora de escribir a Alpetragio, Dácil, Valencia y compañía en mi relato.

¿Qué proyectos literarios tenéis a corto y medio plazo? ¿Dónde puede nuestra comunidad encontraros y seguiros?

A: Justo acabo de terminar un libro para niñes con la ilustradora Beatriz Luque, que está buscando «novia» en el mercado editorial, y corrigiendo una novela que espero acabar pronto, inshaAllah! 

Doy bastante la brasa en Twitter sobre tebeos, mujeres musulmanas y representación en @letrasporbilles. Y escribo de vez en cuando un blog en mi portafolio: https://escritoradefortuna.es/ 

V: A corto plazo creo que todavía es pronto para comentarlo pero seguramente será otra colaboración con 2Cabezas. A medio plazo, me gustaría seguir desarrollando la ambientación donde tienen lugar los dos cuentos que he publicado con esta editorial: un mundo de espada y brujería pero que se parece más a Al-Ándalus que a un reino cristiano. Jineta y alquimia, cimitarra y astronomía, gente comiendo pisto y gachas en un paraje llano como La Mancha con un giro fantástico.

Ahora mismo estoy tuiteando en @fanta_ciencia en Twitter, y tooteando en @Pozuelen en Mastodon, pero suelo cambiar mucho de cuentas, ¡lo siento! Lo mejor es quedarse con los libros.

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