II Jornadas Ilustración y Universo Creativo

-Altavoz Cultural – septiembre 2022-

¿Qué tres experiencias vitales ligadas al mundo del arte te han marcado especialmente?

Sin duda, la primera y más importante es la relación que tuve con mi abuelo paterno y mi tía, la hermana de mi padre, durante toda mi infancia. Mi abuelo era pintor de brocha gorda, pero también restauraba muebles y cosas así. De pequeña pasaba mucho tiempo en su casa, porque mis padres trabajaban. Mi tía (que vivía con mis abuelos por aquel entonces) y él siempre buscaban muchas cosas «artísticas» para tenerme entretenida. Así aprendí desde muy pequeña a pintar con distintas técnicas como carboncillo, acuarela, óleo… y también fue ella la que me metió el gusanillo de la lectura, llevándome a menudo a la biblioteca del barrio, a las ferias del libro… Me prestó El Hobbit cuando cumplí 10 años y fue a partir de ahí cuando decidí que yo también quería escribir mis propias historias. 

Creo que otra gran experiencia ha sido conocer a un grupo de amigos aficionados a los juegos de rol, sobre todo porque hacemos partidas muy narrativas. Es un ejercicio de creatividad increíble y me siento muy afortunada por poder seguir jugando a lo largo de los años, a pesar de las dificultades que pone la vida adulta. Crear unos personajes, construir una historia entre todos, tomar decisiones como si fueras otra persona… al final, es un tipo de afición que mantiene viva la chispa de la creatividad continuamente y también ayuda a hacer personajes más creíbles y complejos a la hora de escribir una novela.  

Y, en tercer lugar (no menos importante), haber retomado el contacto con una amiga de la universidad hace unos años. Cuando íbamos juntas a clase, una tomaba apuntes y la otra escribía en un documento de Drive y cada cierto rato nos cambiábamos. Así surgieron varias historias que no han llegado a ver la luz, y una que sí: «Maldito Apocalipsis». En esa época solo llegamos a escribir unos pocos capítulos, luego terminamos la carrera, ella estuvo viajando fuera de España un tiempo y yo también me dediqué a otras cosas, pero un día nos escribimos para tomar un café y ponernos un poco al día. Era octubre y salió el tema del NaNoWriMo, un reto de escritura que abarca todo noviembre, en el que tienes que escribir 1.666 palabras al día para, a final de mes, tener escrita una novela corta de 50.000 palabras. Recuerdo que ambas comentamos que nos gustaría participar, pero que teníamos muy poco tiempo y no nos creíamos capaces de completarlo. Se nos ocurrió intentar hacerlo a medias, es decir, cada una tendría que escribir 833 palabras al día. Decidimos coger los capítulos que teníamos de Maldito Apocalipsis, darles una vuelta y seguir a partir de ahí. Cuando terminó noviembre, habíamos conseguido la meta de las 50.000 y teníamos una novela muy avanzada. En los meses siguientes la terminamos y la corregimos y, a partir de ahí, hemos seguido escribiendo juntas hasta el día de hoy. 

¿Cómo cultivas tu condición polifacética como artista? ¿Qué es lo que más te atrae de cada dedicación específica dentro de tu capacidad multidisciplinar?

Intento sacar tiempo de donde sea para poder compaginarlo todo, pero algunas cosas son más fáciles que otras. Por ejemplo, ya me he acostumbrado a escribir incluso en el móvil en los trayectos de transporte público, así que casi todos los días soy capaz de sacar un rato para escribir algo. Pintar minis es más difícil, porque hace falta espacio y mucho tiempo. 

Lo que más me atrae… de pintar lo que más me gusta es que me relaja y pierdo la noción del tiempo. Disfruto mucho del proceso y creo que es algo importante, porque muchas veces se le da más valor a «haber hecho algo» que el camino que has andado para hacerlo. 

De la escritura lo que más me gusta es compartirla. Las novelas que he publicado están escritas a cuatro manos, con dos de mis mejores amigas. El proceso de crear en conjunto la escaleta y pensar en las tramas, los personajes y todo lo demás me divierte mucho. Además, mientras escribes, tienes a otra persona que te retroalimenta y también te ayuda cuando te atascas. 

De la artesanía me encanta experimentar, encontrar materiales nuevos, probar distintas técnicas… Para eso la resina epoxy es muy buena aliada, se pueden hacer muchísimas cosas que dan unos resultados muy chulos. 

Y del diseño gráfico, lo que más me gusta es aplicarlo a lo demás, aunque mi rama favorita es la maquetación editorial. 

¿Cómo te inicias en la pintura de Warhammer y cuál es tu paleta de colores preferida para desarrollarla?

De toda la vida he tenido interés por el modelismo, aunque nunca había llegado a desarrollarlo como es debido. De pequeña tuve una casa de muñecas que me regaló mi abuelo. Las paredes estaban hechas de cartón pluma o algo así y traía moldes para hacer muebles y elementos decorativos con escayola. Supongo que fue mi primer contacto con las miniaturas. Además, lo recuerdo con cariño porque mi abuelo las pintó conmigo. Después, en el instituto, muchos de mis amigos jugaban y pintaban Warhammer, pero era un hobby demasiado caro y en ese momento mi familia no estaba pasando por el mejor momento, así que nunca llegué a tener mis propias minis. Después de eso me olvidé un poco del tema, hasta que hace unos tres años un amigo de mi pareja le convenció para jugar a 40K y las miniaturas empezaron a entrar en casa. En 2020, en pleno confinamiento, había mucho plástico en las estanterías y mucho tiempo libre, así que un día me entró la curiosidad, me senté con él a pintar uno de sus «moñecos» y aquí estamos. 

La paleta de colores depende un poco de la facción que esté pintando, pero en general siempre me gustan más los tonos vivos y saturados, y tiendo a utilizar paletas de colores complementarios, con contraste y que llamen la atención. 

¿Cómo valoras la situación actual de los mercados artesanales en España? ¿Cómo te organizas tú a la hora de prepararte para formar parte de uno?

Está muy complicado, porque en parte no se valora. La gente ve un cuaderno cosido a mano, con papel respetuoso con el medio ambiente, telas ecológicas… y le encanta, pero cuando le dices que cuesta 15€, algunos te miran como si le acabases de sacar una navaja. Si tienes en cuenta el coste de los materiales y el tiempo que se tarda en elaborar ese cuaderno, es incluso barato, pero cuesta mucho hacerlo entender. 

Por otro lado, hay bastantes oportunidades para vender los productos. Muchos pueblos hacen de vez en cuando mercadillos artesanales, financiados por los ayuntamientos para que el artesano pague lo mínimo posible por el puesto. Dependiendo del tipo de producto que hagas, también puedes participar en eventos más frikis, como por ejemplo, las Japan Weekend (aunque en el último año están poniendo muchas trabas para vender artesanía). Y, por supuesto, es relativamente fácil abrirse una tienda online en plataformas como Etsy, donde no llegas solo a España, sino también a todo el mundo. 

¿Cómo ves el mundo del diseño gráfico desde una perspectiva actual? ¿Qué crees que se debería mejorar?

Pues creo que también se valora cada vez menos, porque hoy en día cualquiera puede bajarse el Photoshop y diseñar un logo, aunque el resultado final sea cualquier cosa menos un logo, y Photoshop sea un buen programa para muchas cosas, pero no para diseñar logos. Hay mucho listo que tiene «un primo que le hace lo mismo que tú en un ratillo y no me cobra nada». El sector está bastante saturado y eso nos lleva cada vez más a una precarización, a sueldos muy bajos y condiciones terroríficas. Además, se pide a un mismo profesional que tenga varios años de experiencia y que sea experto en distintas ramas, como el diseño gráfico + web + motion graphics +  video + 3D… lo que significa que vas a hacer el trabajo de 5 personas por el sueldo de un junior. 

¿Cómo es, desde cero, el proceso creativo de las camisetas que diseñas para La Tostadora?

Soy una persona a la que le gusta mucho estar al día de las últimas series, películas, videojuegos… Me encanta meterme de lleno en el «hype» de la gente, ver que todo el mundo está hablando de ello y, sobre todo, cuando la gente se emociona y hace miles de fanarts y cosas así. Eso me sirve como inspiración y, lógicamente, cuando algo está en boca de todo el mundo, se vende más, aunque no suelo forzarme a pensar diseños de «X cosa de moda», porque no me suele funcionar. Si se me ocurre, bien; si no… ya aparecerá otra idea. 

¿Cómo dirías que conversan todas estas habilidades con tu pasión por la escritura?

El diseño gráfico es, sin duda, uno de los motivos principales por los que me lancé a la autopublicación, ya que saber de maquetación editorial es una ventaja enorme. Me gusta tener la posibilidad de controlar yo todo el proceso y hacer un libro bonito y a mi gusto. 

¿Qué te queda por hacer? ¿Qué ilusiones profesionales te gustaría llegar a cumplir?

Me gustaría seguir escribiendo, terminar la saga de Fortuna y Destino y averiguar por fin cuántos tomos va a tener, porque de momento le calculamos mínimo tres y máximo nadie lo sabe. También me gustaría terminar una ¿bilogía? cuyo primer libro todavía no ha salido a la luz, pero saldrá, eso seguro. 

En cuanto a las minis… me gustaría poder dedicarme más profesionalmente a coger encargos. Ya he hecho unos cuantos, ahora mismo estoy terminando de pintar un equipo de Kill Team del campeón del mundo y me siento muy orgullosa de haber conseguido algo así. 

¿Qué crees que es lo mejor de ser creativa en España? ¿Y lo peor? ¿Qué cosas crees que deberían cambiar?

Creo que una ventaja bastante grande es el idioma, porque el castellano al final es uno de los idiomas más hablados del mundo y con saber un poco de inglés te apañas bastante bien en las plataformas online. De cara a vender las novelas en Amazon pasa lo mismo, no te limitas al público de tu país, sino que puedes encontrar muchos lectores en toda América latina, por ejemplo. 

Lo peor es que… es muy difícil vivir de ello. Yo toco muchos palos y aún así es complicado. Creo que una cosa que debería cambiarse, pero cambiarse de verdad, es el tema de las cuotas de autónomos. No puede ser que alguien que facture 600€ tenga que pagar una tercera parte de ese dinero como cuota. Hay ayudas para empezar y tal, pero… insuficientes. 

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo?

A corto plazo quiero volver a abrir encargos de miniaturas, que he tenido que parar durante un tiempo por motivos laborales. También tengo pensado a partir de septiembre meterme en algún curso de motion graphics, ilustración y animación, para seguir creciendo en ese campo y, si pudiera, me gustaría encontrar alguno bueno, bonito y barato de 3D, como comentaba más arriba.

A medio plazo tengo un par de libros que corregir y editar. Y otros cuantos proyectos que están arrancando. 

Y a largo plazo… me gustaría seguir haciendo todo lo que hago ahora, pero más y mejor. 

ESTRELLAS DE NEÓN

-Tracia C. Mercurio-

   Estrellas de Neón es un fabuloso ejemplo de magnífico trabajo a cuatro manos que refleja la armonía de sus autoras, que mezclan y combinan en una única voz final que no distingue matices sino que refuerza su credibilidad, en estilo, trama y estructura.

   Tracia C. Mercurio nos ofrece un diseño sensacional: la cubierta, todo el trabajo de ilustración -del cual deseamos destacar especialmente los geniales dibujos de los personajes en el interior del libro, así como los motivos reiterados en la sucesión de capítulos- es impresionante y baña en oro de atracción el buen hacer literario que guarda en sus páginas.

   La autora de cuatro tentáculos arriesga con una propuesta muy experimental en cuanto a elenco de personajes se refiere: la diversidad verosímil de la Sci-Fi estirada hasta el extremo… ¡y funciona! El reparto es fantástico -en sentido etimológico y halagüeño-, la conjunción de las diferentes criaturas nos regala momentos desternillantes, mucha acción bien plasmada y justicia constante en el tratamiento de las transiciones argumentales, que enfocan más de cerca a unos u otros seres según las necesidades de la historia.

   El humor, la adrenalina y la originalidad bien fomentada constituyen los tres pilares fundamentales de desarrollo de Estrellas de Neón, que encandila por su buen ritmo, su muy adecuada estructura -veintiún capítulos más un epílogo que proponen una lectura ágil y amena, perfectamente dosificada-, su entretenimiento más superficial -cumple la primera norma de su género: divertir, servir de desinhibición- y su interesante mecanismo emocional que nos lleva hacia la empatía, la gratificación o el sufrimiento de la compañía del pintoresco grupo que lo protagoniza. ¡Y sin recurrir a la palabra con C! 

   ¡Enhorabuena y muchas gracias!

Altavoz Cultural

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