Coloquio poético

Rocío Simón y Alicia García Núñez

Editorial Dieciséis – Bala Perdida

Altavoz Cultural – Octubre 2022

¿Os consideráis poetas nocturnas, en términos de hábitos de escritura, imaginario y cierta oscuridad en vuestras obras?

Rocío Simón: No escribo especialmente por la noche, lo que no quita que me pueda ver escribiendo a esas horas. Diría que soy más de sentarme a escribir en una biblioteca o en casa. Creo que la única nocturnidad que puede haber en mi obra es la que se vincula al silencio o templanza, pero no creo que tenga una voz especialmente oscura. 

Alicia García Núñez: Así es. La oscuridad, las sombras, la noche, siempre me han parecido una materia de investigación interesante. Precisamente hace muy poco hablaba del poder de la noche en la cultura andina con una escritora y creadora de contenido llamada Miriam Salas. Sombras cuarteadas de neón, mi segundo poemario, editado por Cangrejo Pistolero ediciones, es un constante flirteo con las tinieblas. No en vano (paso a citarme, ja ja, me perdonaréis) en algún momento escribí el siguiente verso presente en otro poemario que creo que resume bastante bien estas reflexiones: «{El dolor ilumina mucho más}». Desde la grieta, la oscuridad, somos capaces de atrevernos a la luz.

¿Cuánto os limita, condiciona o interrumpe creativamente el formato libro a la hora de fluir con vuestra expresión artística cuando trabajáis en un proyecto literario? ¿Qué métodos, elementos anexos o trucos multidisciplinares ponéis en marcha para paliarlo y desarrollaros libremente?

RS: No veo el formato libro como una limitación necesariamente. Creo que el formato libro más que ser una cárcel es un juego: ¿cuántas imágenes soy capaz de crear solo a través de la palabra? ¿Cuánto soy capaz de desdoblar? 

AGN: El formato libro no es un límite para mi forma de crear. Desde que comencé con la poesía, a los 14 años, escribo en papel, con bolígrafo (podéis imaginar la cantidad de libretas). En realidad, el libro es, para mí, una herramienta con la que cerrar esos escritos, para no volver a ellos con continuas correcciones posteriores. Cierra el ciclo de un texto. Respecto a trucos a la hora de traspasar el libro: trabajo en un proyecto de arte sonoro y poesía llamado Littio X y con mi proyecto No poesía, polaroids reales o fakes acompañadas de ciertos versos e instaladas en las calles de Barcelona o las ciudades que visito. 

¿Existe una poesía generacional? ¿Os sentís parte de algo más grande, grupal, colectivo…?

RS: No sé si existe y tampoco sé si es relevante que exista. No sé si es interesante observarnos como algo «histórico» para convertirnos en una voz de autoridad. Quiero decir: esta idea de «crear escuela» que viene sobre todo de las vanguardias no sé si aplica al momento que estamos viviendo. No estamos tratando de hacer una declaración de intenciones, no estamos buscando la última respuesta a lo que debería ser la creación artística. Estamos escribiendo y ya está. Creo que en una generación poética hay cierto tipo de intencionalidad. Otra cosa muy diferente es que se repitan una serie de temas en la literatura actual (y digo, a propósito, actual, no joven). Por supuesto que la familia, el cuerpo, el deseo y el lenguaje son ideas que casi todo el mundo está trabajando de una forma u otra ahora mismo. Pero creo que el tratamiento es muy diferente en cada caso. Está bien que no haya una sola respuesta. Pero en fin, ¿no son temas que se han tratado siempre? 

AGN: En mi caso no es algo que sienta. Cuento con bastantes amigas poetas, a las que admiro, y nunca nos hemos sentido de ese modo. Es más, pocas veces mantenemos conversaciones sobre el género, pero nos leemos con mucho amor y conocemos perfectamente la obra de las otras. A la hora de citar a una de ellas, Laia López Manrique, siempre digo que se trata de la mejor poeta de su no-generación, aludiendo a la inexistencia de esas clasificaciones literarias en la actualidad. 

¿Qué escritora, qué canción y qué película recomendaríais conocer a quien quiera sumergirse en las raíces de las que parte vuestro texto, en un sentido de influencia, de temas tratados, de simbología…? Sí: solo una de cada.

RS: Escritora: Tatiana Țîbuleac. Canción: Irene de Rodrigo Amarante. Película: Ainhoa: Yo no soy esa de Carolina Astudillo.

AGN: Carilda Oliver Labra, poeta cubana con la que descubrí el coloquialismo en la poesía. Pero Pizarn… Solo una, solo una.

No recomendaría ninguna película con este fin. En todo caso, cierta atmósfera Lynchiana o algo así, cierta nebulosa.

Canción: «Naive to the bone», Marie Davidson.

Pregunta a Rocío: ¿Sitúas la adecuada lectura de Contra el verano más hacia la fascinación ante el juego compartido o hacia la necesaria reflexión en términos de trascendencia?

Respuesta: Creo que no hay ninguna lectura adecuada para la obra. Me gustan los lectores que saben jugar y que no son tan solemnes, eso sí.

Pregunta a Alicia: Parabellum, Bala Perdida… Dispara y dinos: ¿quiénes son, según tu criterio, los enemigos de la poesía?

Respuesta: El capitalismo neoliberal, los de todo el mundo, vaya.

En lo particular, también. Producir, producir, producir. No es algo que entre en los códigos de «producción» de la poesía. Precisamente era Carilda la que en el poema «Una mujere escribe este poema» decía lo siguiente: 

«no hay tiempo para la poesía

de veras que los frijoles se han demorado en  

hervir».

Creo que resume bastante bien quién es el enemigo.

Pregunta de Alicia a Rocío: «¿Cuándo «acaba» para ti el poema?: ¿cuando lo has escrito?, ¿años después?, ¿cada vez que vuelves sobre él? (Ninguna de las anteriores es correcta).»

Respuesta: Supongo que ningún poema está más acabado que cuando te deja de gustar (lo hayas escrito tú o no). Lo bonito es que haya poemas que no acaben nunca.

Pregunta de Rocío a Alicia: «¿Qué función tiene la división en capítulos en tu libro? ¿Cómo llegaste hasta esa estructura?»

Fotografía de Álvaro García-Isidro

Respuesta: ¡Hola, Rocío! Me ayuda a establecer partes claras por temáticas a la hora de trabajar en mi poesía, de corregirla tras un período aproximado de dos años (tras dormir en un cajón). A la hora de configurar el poemario en su presentación en papel. Es una estructura que me ayuda a vincular todo. En el caso del capítulo «Preguntas», por ejemplo, sirvió para utilizar lo que en un principio formó parte del título: Preguntas-Parabellum es como empecé titulando este libro.

¿Qué proyectos literarios tenéis a corto y medio plazo?

RS: Ahora mismo estoy escribiendo una obra de teatro con unas compañeras, sigo con mi segundo poemario y tengo empezada una novela. Así que, por la cantidad de cosas, pinta a que tardaré mucho en terminar algo, pero me lo tomo con calma. 

AGN: Continuar con la investigación que llevo a cabo en torno a la poesía, el ruido y la música experimental con Littio X, con Ángela Gemio y Leit. Establecer colaboraciones con artistas sonoras, productoras o DJs que me parecen interesantes como Efe Ce Ele, Sophie Lekker y Josephine Blaü, por mencionar algunas. Comenzar en algún momento a recomponer esas libretas de las que hablaba para cerrar mi próximo poemario. Respiro. ¿Quién sabe mañana?

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