[La isla de los muertos, Arnold Böcklin (1880). Fuente: https://historia-arte.com/obras/la-isla-de-los-muertos ]

-por Virginia GA-

“La muerte no es sino el principio”, 

– Lord Henry Blackwood, Sherlock Holmes

1. EL FINAL

Todo comienza con la presentación de un libro. Y dos personas que dirigen un proyecto cultural maravilloso. Y una idea que se gesta en la mente inquieta de estas dos personas. Y las dos personas y su idea se dan cita en la presentación del libro. La misma presentación del libro a la que acudo. Y allí me encuentro con estas dos personas y su idea me es contada. Y me seduce. Y me atrapa. Y así me encuentro ahora compartiendo las primeras líneas de la que será una fructífera idea.

Cuando Rut y Ferki me plantearon la posibilidad de unirme a su Altavoz Cultural como colaboradora para esta nueva temporada y me dejaron, además, total libertad para elegir el tema de mi colaboración, no tuve mucho que pensar. La respuesta, sí; el tema, la muerte.

Puede que te preguntes el porqué de tal elección o que compartas conmigo esta fascinación por su mundo y estés deseando saber más. Sea cual sea la razón que te lleva a seguir leyendo, déjame decirte que la muerte ha sido siempre nuestra gran compañera. La compañera de todo lo que está vivo, la gran compañera de la vida en sí misma. Ella es certeza, la única certeza que tenemos al nacer y el proceso más natural que, a su debido tiempo, experimentaremos. Y aun así, sigue siendo una gran desconocida.

Son muchas las preguntas que la muerte ha generado en el ser humano a lo largo de nuestra existencia. Algunas de ellas han podido ser respondidas. Sabemos qué le pasa al cuerpo, sabemos del proceso de descomposición que sufre. Pero a nivel emocional, por muchas respuestas que empiezan a darse, aún quedan muchas incógnitas.

He ahí donde surge el interés por la muerte. Como un explorador empeñado en desentrañar lo desconocido, el ser humano siempre ha intentado traer a la viva existencia la justificación de la muerte.

Así vemos que desde la Prehistoria empiezan a desarrollarse rituales que dan muestra de la incipiente reflexión en torno a la muerte, la cual potenciará el desarrollo de diversas concepciones en civilizaciones y religiones posteriores. La escritura, por su parte, permitió ir más allá (nunca mejor dicho) y reflexionar sobre el misterio de la muerte a través de la leyenda, la poesía, la épica y la filosofía, entre otros muchos campos.

La muerte se movía entre la esperanza, el terror, la liberación, la salvación, la condena. Y aún se mueve, a pesar de vivir en sociedades en las que la muerte parece haberse convertido en un tema tabú. Ella aún está presente porque siempre va a estar ligada a la vida.

Y siempre va a haber quien le dedique sus composiciones.

2. LA PLUMA

Como siempre habrá quienes nos deleitemos con lo escrito sobre la muerte.

Mi amor por ella surgió en una clase de Lengua y Literatura de Bachillerato. Recuerdo estar estudiando los tópicos literarios y sorprenderme reflexionando sobre mi propia mortalidad instigada por dos simples palabras: memento mori. Ya antes había ido desarrollando un cierto gusto por lo macabro y disfrutaba leyendo las historias del The Sandman de Neil Gaiman. La expresión memento mori fue como mi bautizo fúnebre. Ahí supe que quería tener esa frase tatuada en mi piel (y lo hice).

Después vino un pequeño encuentro íntimo y personal con la muerte. La sentí como una amiga. Como esa amiga que dice el típico “ya quedaremos” que nunca llega (o más bien en este caso, que tardará en llegar) y me hizo querer conocerla un poco más. No podía hacerlo directamente, así que empecé a viajar por los escritos y pensamientos de diversos autores a lo largo de la historia.

La universidad supuso mi auténtica declaración de intenciones con respecto a la muerte. Aunque he de reconocer que fue tardía. Desde pequeña supe que quería estudiar Historia, pero cuando por fin pude cumplir mi sueño, me encontré con que debía elegir una especialización. ¿Elegir solo una parte de la historia? ¿Cómo podría hacerlo si me fascinaba toda ella?

Al final me decanté por especializarme en la Antigüedad y la Edad Media, si bien miraba de soslayo la Prehistoria y de vez en cuando me seducía la Edad Moderna. Dentro de estas edades me volvió a surgir el reto de tener que especializarme. ¿En serio? ¿Tengo que elegir entre un montón de cosas que amo? ¡Qué crueldad!

Y ahí fue cuando la muerte acudió a mí y me dijo que si me especializaba con ella podría viajar de un período a otro, de una civilización a otra sin ningún problema. Casi de forma inconsciente me encontré realizando trabajos de investigación sobre distintos aspectos de la muerte tanto en la época antigua como en la medieval.

La muerte se había convertido en mi gran tema de investigación. En todas sus variantes. La estudiaba desde la poesía, desde la mitología, también desde la religión, el arte e, incluso, la ciencia, pues me fascinaba el desarrollo de la ciencia forense y cómo el ser humano había aprendido a leer sobre el cuerpo.

La muerte aún sigue siendo mi gran tema de investigación. Y mi compañía. Y mi confidente. Y mi espacio seguro y acogedor cuando la visito entre tumbas de piedra con sus ángeles, sus cruces y sus mausoleos silentes.

3. EL PRINCIPIO

No quisiera terminar esta pequeña presentación sin contarte qué te contaré sobre la muerte en estos meses que tenemos por delante. Pero lo haré como lo hace ella: contándote solo algunas cosas de lo que vendrá y dejando lo más interesante para el momento en que lo experimentes.

A estas alturas ya habrás podido imaginar que mi naturaleza de historiadora se dejará ver en todos los artículos futuros. Me fascina acercarme a las historias, al presente, al futuro y al pasado con el método investigador y reflexivo que aprendí en mis años universitarios. En especial la reflexión. Sobre todo la reflexión. Era algo que venía conmigo de serie y se me agudizó en la carrera al entrar en contacto con tantos y tantos humanos del pasado.

Me gustaría compartir contigo todas estas reflexiones, traerte las reflexiones y pensamientos de los humanos de antaño e invitarte a que tú compartas conmigo las reflexiones que te surjan, que nazcan en ti cuando me leas escribir sobre la muerte.

Pues…

Hay quienes dicen que la muerte es el final. Y hay quienes dicen que la muerte no es el final.

Yo espero que esto solo sea el principio.

¡Bienvenido, bienvenida, a De funeral poética

Un comentario sobre “De funeral poética: Hacia una bienvenida

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