El viernes pasado se estrenó en cines la película El falsificador de pasaportes, escrita y dirigida por Maggie Peren. Basada en una historia real, protagonizada por Louis Hofmann, al que conocemos por la serie de Netflix Dark, que en esta película interpreta a Cioma, un mestizo judío-alemán que es estudiante de diseño grafico y trabaja en una empresa armamentistica sin grandes alteraciones vitales hasta el momento en el que le ofrecen falsificar pasaportes para salvar a otras personas.

La verdad es que es una película bastante cruda, porque se ve la crueldad con la que se trataba a los judíos en aquella época; el miedo está presente en cada escena, los diferentes personajes exhiben muy pocas probabilidades de sobrevivir a la terrorifica parte de la Historia que viven… Una de sus cualidades a destacar es que dentro de la trama hallamos varios entramados vinculados con distintos personajes, a los que debes estar atento. 

Por un lado, Gerda, la mujer que Cioma conoce e intenta salvar -pero ella no se fía y al final lo rechaza-. Por otro, su compañero, que aparece al principio, con el que vive todos los sucesos, que llegados al final de la historia es atrapado por los nazis; el que le pide los pasaportes a Cioma, que se está jugando también el cuello al hacerlo; el que trabaja con él en el despacho de falsificación, que se muestra incrédulo todo el rato ante la actitud de Cioma, porque parece que le da igual que le pillen. Todos ellos configuran un cosmos social muy rico que permite activar una diversidad de perspectivas que conectan a la perfección con el centro de la acción.

Al final, pese a todo, Cioma consigue escapar y vivir su vida con uno de sus pasaportes falsos, y su historia nos recuerda que gracias a este tipo de personas muchas otras burlaron a la muerte en una época tan abominable como la manchada por el nazismo.

La trama es bastante intensa, los juegos de luces y planos son maravillosos, la historia es diferente, el reparto actúa muy bien, realizan un trabajo de diez, y también juega mucho a su favor que sea una película de origen alemán. El falsificador de pasaportes es una película para ver y disfrutar, así que si todavía no has ido al cine en lo que llevamos de año, este es un momento muy adecuado.

Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural

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