Una grieta en la noche

Fotografía de Lis de Nazareth

Bienvenida, admirada Laura, a Altavoz Cultural. Enhorabuena por esa portentosa obra que es Una grieta en la noche. Nos gustaría comenzar esta entrevista solicitándote por favor algunas claves previas a la confección definitiva de la antología: ¿cuál fue el estímulo creativo primario que te electrizó como para dirigir tus manos hacia la escritura de estos cuentos?

¡Hola! Qué emoción que este libro vaya llegando a más lectores, para mí ha sido una enorme sorpresa todo el proceso que culmina con la recepción. La idea inicial del libro me vino hace algunos años, o más bien fue producto de presta atención a algunos detalles de la ciudad donde vivo, el entorno urbano que puede ser mucho más violento y de otro tipo de soledad que espacios pequeños y con poca población. Siempre me ha interesado lo flenêuse, ser caminante, oír y observar, de ahí viene casi todo lo que escribo.

Hablemos sobre ese baile entre oscuridad y luz que define conceptualmente el libro, que lo atraviesa. ¿De qué imágenes heredadas y soñadas te sirves para constituir ese mapa de claros, ausencias y sombras tan fuerte, tan poderoso en tu narrativa?

Para la escritura de estas historias fui mucho a momentos de mi infancia, a los miedos que siguen siendo casi los mismos pero la realidad de hoy es más cruel, en el día a día es donde se relacionan esos dos universos, el del recuerdo casi como un sueño y la crueldad de todos los días. Pienso mucho en términos de ausencia y presencia, no solo en cuanto a lo físico sino también en lo que respecta a lo emocional y por eso mis historias están colmadas de ello.

Hablamos con Juan Casamayor sobre la importancia de iniciar una colección de cuentos con un primer texto deslumbrante, que atrape al lector y lo agite, invitándole con fuerza a continuar su camino por el resto de historias. Quinto round cumple con creces ese objetivo. ¿Qué inspiró su escritura? Por otra parte, ¿cómo trabajas ese componente inmersivo que logra introducir al lector en el escenario mismo de su desarrollo -mediante el léxico, la voz narrativa, las fascinantes descripciones…-?

Probablemente Quinto round ahora es de mis cuentos favoritos de todos los que he escrito. Al igual que el resto de las historias de este libro, se trata de lo evidente, la vida, gloria y caída de un ídolo visto a través de los ojos de los adolescentes, pero no solo es eso, es el entorno, el deseo de superación de sus personajes, la familia, la ausencia, la migración y el boxeador deja de ser el punto principal. Para este cuento empecé por el final, fue lo primero que tuve en mente, las dos o tres líneas del desenlace y a partir de ahí construí lo demás: quién narra, cómo, qué riesgo hay que tomar con la palabra, qué hay del entorno. Me gusta pensar en cómo nos sentimos tan huérfanos que ponemos las esperanzas en un ídolo de la calle o la colonia, como sucede aquí, pero esos ídolos no pueden darnos lo perdido, a pesar de que lo deseemos con todas las fuerzas. También creo en el poder de dotar a nuestros personajes de su propia voz, me gusta mucho trabajar así y cuando lo hago intento que leer sea escuchar otras voces, las de alguien más y su entorno, por eso este cuento solo podía ser escrito de esa manera.

¿Qué es lo que más te interesa como autora del diálogo entre denuncia social y literatura de género?

Que no se vuelva panfletaria y que tampoco exageremos el género, ya sea insólito o terror, solo porque nos gusta porque le haríamos un enorme daño a la literatura. Puede ser peligroso tratar de escribir a modo de porque el estilo de un autor nos gusta como lectores, pero ponerse de este lado, el de la creación, es diferente, se nota cuando no es auténtico, no hay un buen resultado y el diálogo no va a ninguna parte. La literatura que dialoga es la que propone desde la autenticidad, sea cual sea su temática.

Uno de nuestros personajes favoritos del grueso de la antología es la protagonista de Lady Stardust. ¿Qué referencias te han ayudado a construirla tal y como es? ¿Qué grado de relevancia le otorgas como modelo de personaje que quizás puede identificar a tantas lectoras?

Es un cuento no tan extenso, sin embargo, por la temática es de los que me costó más trabajo escribir. En resumidas cuentas, es la historia de una niña que quiere estar con su madre a como dé lugar. Tomé muchos recuerdos míos, por eso este libro es tan personal, y también miedos, el miedo de los niños cuando desaparecen o cuando se imaginan que las ciudades que ven en televisión pertenecen a otro universo, el de la imaginación, pero vistas en la vida real son otra cosa, un monstruo. Y como ella, hay otros personajes femeninos: una madre incapaz de cuidar, una tía que se vuelve casi madre sin desearlo, una comunidad trabajadora que vive con el miedo de las desapariciones; este cuento es un pequeño mundo poblado de miedos. Creo que mis lectoras pueden ver aquí a personas que conocen o han visto, tal vez han oído hablar de estas redes de búsqueda, y también a los niños de los que no se sabe nada, y a esos otros que se ponen los audífonos y en una burbuja musical su mundo cambia.

El último relato de la serie es el homónimo Una grieta en la noche, que no rebaja un solo ápice el altísimo nivel de la secuencia completa. ¿Por qué decides que debe ser este el que remate tu colección de cuentos?

Fue de los primeros cuentos que imaginé cuando pensé en este universo, o quizás sí fue el primero. Sucede en una zona de la ciudad donde estuve algunas semanas cuando aún no tenía casa ni hogar, fue mi primera experiencia de caminante, aquí visité el museo, las calles, las vecindades, me imaginaba vidas todas distintas y que podía ser el escenario de quienes llegan a un lugar solo para perderse en él. Pensé en la familia, vi las vitrinas en ese museo y me imaginaba a los hermanos unidos por el cordón del inicio y el fin, así nació la historia. Me gusta terminar de ese modo, con finales que apuntan a más de una interpretación, que la historia sea una pero no tan breve, que haya posibilidades de imaginar más de lo que está en el papel. Cada cuento que escribo, incluso cada personaje o escenario, todo lo he pensado muchísimo, lo llevo en mí hasta que es necesario escribirlo, nunca lo dejo al azar o al tedio, debo planear cada detalle.

¿Sientes que esta obra está finalizada en términos drásticos, esto es, que no va a producir un eco hacia tu futuro creativo, que no va a tener una incidencia más o menos inmediata en tu próxima propuesta literaria? Nos lo preguntamos especialmente pensando en tu versatilidad y todas sus posibilidades, sin valorar que ese probable reflejo sea en absoluto negativo.

Todo el tiempo planeo cosas, vivo imaginando, mucho de eso lo escribo, otro tanto lo tengo en mente y hasta lo digo en voz alta en repetidas ocasiones hasta que llega el momento de escribir, o no, pero siempre pienso en términos de ficción. Estos son mis temas, los ensayo una y otra vez, ahora terminé una novela, estoy escribiendo una más, los cuentos que vendrán los tengo en mente pero habrá un momento preciso para su escritura. No sé si vuelva a hacer algo como Una grieta en la noche, que es mi libro más personal, pero con estos cuentos me sentí libre para escribir en términos insólitos, noir, un poco de terror, lo que venga será con esa misma libertad.

¿En qué momento de tu carrera te encuentras? Alrededor de nuestro Altavoz no cesan de llegar voces halagando tu excelente prosa, tu impacto en la narrativa breve actual. ¿Cómo te sientes respecto de esa comunidad de lectores que has germinado en España, así como en otros lugares fuera de los contornos de tu país?

Me encuentro en el momento más feliz. No me refiero únicamente a la recepción de mis libros, que ha sido posible gracias a las lecturas en conjunto de clubes y grupos que comentan libros, a ellos les debo muchísimo, sino a que me siento más cómoda con la escritura, encontré mi proceso ideal, que divido entre la investigación de mis temas, la escritura y la edición que hago de mi prosa. Disfruto la escritura y no la veo solo como elemento catártico, sino como parte de mi vida, desde lo laboral hasta eje principal en lo emocional. Los lectores en México son muy fieles, amorosos, inteligentes, acompañan mis procesos con mucho ánimo, y eso mismo he visto en lectores de otros lugares, que tienen un interés auténtico en la narrativa de Latinoamérica, conocen a las autoras, sus temas, estilo, proyectos, hemos podido establecer un diálogo que se nutre cada vez más. Al principio pensé que no comprenderían cómo escribo, las voces de mis personajes y su entorno, pero la sorpresa ha sido enorme porque lo entienden bien, hay curiosidad y valoración hacia mi trabajo.

¿Cómo ha sido tu experiencia editorial con Páginas de Espuma? ¿Qué planes promocionales le aguardan a corto y medio plazo a Una grieta en la noche?

Ha sido fantástica. Sigo el trabajo de la editorial desde hace mucho tiempo, ahí están los libros de autoras que considero mis guías en la escritura y estar en el mismo catálogo ha sido espectacular. Por ahora me interesa que Una grieta en la noche llegue a lectores de todo el mapa en español y después pueda abrirse camino en otras lenguas, pero por lo pronto quiero disfrutar el contacto con quienes se acerquen a estas historias.

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