-Jornadas de Ilustración y Universo Creativo 2025-

¿Cuándo y cómo te inicias en el mundo del arte? ¿Cuál fue ese punto de inflexión en el que decidiste apostar por una carrera profesional ligada al universo creativo?

Tengo la sensación que los ilustradores no empezamos a dibujar en un momento concreto; simplemente, no dejamos de dibujar cuando todo el mundo lo hace. Eso sí, hay un momento en el que te planteas que esa afición puede convertirse en una profesión, y eso a mí me pasó cuando empecé a relacionarme con amigos de Bellas Artes durante mi época universitaria. Todos éramos aficionados a los tebeos, al cine de animación y a los libros ilustrados, pero ellos tenían mucha más información, materiales, profesores vinculados al mundo editorial… Yo estudiaba Periodismo, pero quedé atrapado en ese mundo y empecé a presentarme a concursos y a preparar el portafolio con el que conseguí mis primeros trabajos.

¿Como es el proceso de creación de tus obras? ¿Cómo buscas inspiración?

Me gusta decir que los ilustradores pensamos con un lápiz en la mano. Hay un trabajo previo que nunca cesa y que consiste en mirar las cosas con el máximo interés y formar una biblioteca mental de formas, proporciones, colores, texturas… Con ese arsenal, uno afronta la labor de crear imágenes buscando referencias más concretas y tratando de dar una nueva visión del material. Ahí viene una labor de exploración que yo hago mediante bocetos sencillos, en los que trato de atrapar la esencia de lo que quiero. Después vienen otros bocetos, progresivamente más detallados. Como puede verse, un trabajo bastante minucioso que sucede antes de afrontar la ilustración final. Lo que viene después, ya depende de la técnica elegida, del formato final…

¿Tienes alguna manía inconfesable como artista a la hora de trabajar? ¿Qué otras técnicas a parte del grabado te gustan llevar a cabo?

No tengo manías al respecto, aunque debo confesar cierta compulsión a comprar todos los materiales que no he probado: libretas, plumas, lápices… En cuanto a las técnicas, pruebo muchas cosas en mi trabajo “privado” y en esas fases preparatorias, pero mi trabajo publicado se centra en el grabado y, a veces, en técnicas digitales.

Después de todo este tiempo y trayectoria, ¿cómo consigues mantener el amor por el arte y disfrutar del proceso aun siendo trabajo?

No me cuesta nada, la verdad. Sigo teniendo mucha ilusión en afrontar cada proyecto y todos suelen ofrecer una arista diferente para probar cosas nuevas. En este oficio, además, hay un infinito margen de mejora. Siempre parece haber algo pendiente de explorar y dominar. Y eso anima mucho.

Hemos visto que has creado tarots para diferentes series y personas como Guillermo del Toro o House of the Dragon, ¿Cómo gestionas cada encargo de tarots y a qué retos te has encontrado a la hora de crearlos?

El reto principal es encontrar el lugar en el que se encuentran la tradición del tarot y el tema a tratar, de forma que tanto los amantes del tarot como los fans del tema puedan reconocerse. En algunas ocasiones, como pasó con el “Tarot del Toro”, yo he sido el responsable de la selección de imágenes y del aspecto de la baraja en su totalidad. En otros casos he podido contribuir a esa labor y, en otros, simplemente he puesto las imágenes que otros habían decidido. En cualquier caso, siempre he tratado de ser fiel a ese principio que comento.

¿De qué formas trabajas tu visibilidad en ese escenario de redes sociales, exposiciones, ferias, presentaciones, espacios tanto físicos como digitales que exigen casi tanta dedicación como el mismo proyecto artístico en sí?

Me preocupa un poco este punto porque esa faceta del oficio cada vez requiere más dedicación. Trato de administrar todos esos compromisos para tener el tiempo suficiente para la parte creativa. La verdad es que me gustaría tener más tiempo para las dos cosas, pues disfruto mucho de mi trabajo y también del contacto con otra gente en redes sociales y en el mundo real.

¿Cuáles consideras que son los mayores retos a los que se enfrenta a corto y medio plazo el campo del arte visual en estos tiempos de tecnologías, inteligencia artificial…etc? ¿Cómo te relacionas tú con esos elementos cada vez más presentes?

No tengo ni idea, la verdad. Creo que es imposible anticiparse a nada ahora mismo. Yo tengo una manera de hacer las cosas que adoro, y no pienso cambiarla mientras haya personas a las que les gusta lo que hago y cómo lo hago.

Con muchos libros publicados y toda una trayectoria, ¿Qué te hubiera gustado saber cuándo empezaste? ¿Qué consejo le darías a alguien aficionado al arte que tiene la ilusión de ir más allá y comenzar a profesionalizar su pasión por la ilustración?

Es difícil dar consejos, porque la situación de cada cual es diferente. A mí me hubiera gustado saber que me iba a ir mejor al buscar mi propio camino que cuando intenté adaptarme a fórmulas más habituales. También he ido valorando cada vez más el valor de la persistencia y el trabajo constante.

¿Como definirías actualmente el panorama creativo en un país como España y que cosas crees que deberían cambiar para ayudar más al artista?

Es una pregunta que me resulta difícil responder, porque no conozco ese panorama en profundidad. No creo mucho en las ayudas externas a la propia iniciativa de quienes participan en esto, que en mi caso son los lectores, los autores y los responsables del negocio editorial. Tal vez fuera suficiente ayuda la reducción de los obstáculos que nos afectan, y muy especialmente a quienes están empezando.

¿Cuáles son tus próximos proyectos confesables? Muchas gracias por tu tiempo. Nos gustaría despedirnos con tu recomendación del trabajo artístico de tres compañeros.

Están a punto de salir tres cosas que me gustan mucho: “Los reinos oscuros”, que es un libro ilustrado de fantasía nórdica; “Historia del Necronomicón”, un ensayo sobre el infame libro con un montón de imágenes y “Abismo Lovecraft”, un cofre recopilatorio de los álbumes lovecraftianos que he hecho con Minotauro que, además, viene con una sorpresa para los lectores.

Puedo recomendaros a Javier Hernandez Guerrero, un dibujante excepcional; a Javier Prado, que está recuperando joyas del folklore tradicional con textos e imágenes poderosos y Arte Feudo, un escultor que hace cosas maravillosas.

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