Silvia M. Díaz

¿Con qué palabras describiría la escritora Silvia M. Díaz a la persona si fuera un personaje de ficción?

¡Empezamos fuerte! Como individuo intenso, impulsivo y soñador compulsivo, sin duda.

¿Cómo definirías tu estilo narrativo? ¿Crees que hay una distancia marcada entre tu yo narrativo y tu yo personal? ¿Ven el mundo desde el mismo prisma?

Mi estilo narrativo es mi estilo personal. ¡No puedo separarlos! Escribir es vida, y es la que he escogido yo. Así que sí, ven el mundo desde el mismo prisma: uno que a cada letra ahonda más en el patio de las letras desde la ventana. Dentro de poco tocaré el patio interior…, pero me alegro. Al final, no puedo separarlo. Escribo como siento, transmito lo que soy; las plantas de mis terrazas.

-«Escribir» se escribe con Eme de Musa (Niña Loba, 2019) es muchas cosas a la vez y todas buenas. ¿Cómo nace el proyecto que desemboca en la obra? ¿Qué pasos sigue hasta su publicación?

El proyecto nació como mi «yo ficticio» de la primera pregunta: de manera intensa, impulsiva y en base a un sueño: decir qué sentía por las letras.

Un fin de semana escribí a Darío y me dijo sutilmente que estuviera atenta, que se acercaba un llamamiento…, y me llamó. En cuanto vi Florilegio supe que debía explicar cómo era escribir para mí, y lo hice. «Solo» tenía que contar cómo había empezado esa vida (en forma de relación) y cómo seguían mis días con ella. En una semana estuvieron las 15.000 palabras (y alguna más) listas y se las envié envueltas en mimo a Niña Loba. Una semana más tarde me llamó Darío y pasó:

¾Buenos días, Silvia, ¿sabes por qué llama una editorial a una escritora?

¾Ahora mismo estoy en una nube; si es lo que me imagino…

¾Voy a bajarte de la nube: queremos publicar «Escribir» se escribe con eme de Musa.

Y después de muchas galeradas preciosas, la emoción de ver la portada y el anuncio maravilloso en RRSS, nació «la niña».

¿Por qué Niña Loba como hogar elegido?

Fue un flechazo. Los conocí por RRSS nada más nacieron y les envié uno de mis primeros manuscritos asegurando que tenía una corazonada. Era uno de esos escritos que no han madurado, de los que aún tienen que curarse un tiempo en el cajón del escritorio, pero aun así lo hice, y ellos contestaron del modo más respetuoso, completo y sincero del mundo para que pudiera mejorar la obra.

Y aunque no fue esa la corazonada que tocaba…, pronto llegó la definitiva.

Y jamás voy a arrepentirme.

-¿Cómo valoras el mercado editorial actual?

Aquí ya toca ponerse seria.

¿Sabéis cuando Facebook os pregunta por vuestra relación sentimental y os da la opción de «es complicado»? Pues «es complicado».

Los titanes editoriales (la gran mayoría; no generalicemos) buscan comercio. No hace mucho me escandalizó la idea de que cierto personaje público hubiera publicado cierto libro con cierta…, calidad cuestionable. Pero como no hay libros buenos o malos, en mi opinión, no voy a criticarlo. Lo que sí critico y seguiré haciendo, por más libros que venda, es que sea tan sencillo para una cara conocida publicar (¡casi sin buscar editorial!) y que para todos aquellos Artistas (sí, en mayúsculas) en las sombras, la primera publicación llegue (si llega) después de cientos de noes cuando sus obras son arte, son oro, son pasión por las letras y son Calidad (también en mayúsculas).

Sin embargo, también hay editoriales que, aunque pequeñas, miman y ponen todo el corazón en cada obra; en cada maquetación; en cada cubierta. Hay editoriales que responden, que no dejan la obra desamparada y en el cajón de «aquellas cosas que nunca llegamos a saber». Hay editoriales que sí apuestan por la literatura y no solo por el dinero.

¿Crees que hay una literatura “de/para mujeres”?

Creo que hay literatura para personas; todas diferentes, todas particulares. No me gusta demasiado encasillar por sexos porque creo que los libros, como la realidad, no son binarios.

¿Quién te inspira? ¿Tienes referentes literarios?

¿Además de mi entorno? Si tenemos en cuenta que mis personajes tienen píldoras de las maravillosas personas que me acompañan o me han acompañado durante toda mi vida, me inspiran mi madre, mi hermana, mis sobrinos, mis amigos, mi pareja y un larguísimo etcétera que no acabaría jamás.

En cuanto al mundillo literario, mi referente es y ha sido siempre Haruki Murakami. Él hizo que me planteara qué hay más allá de las letras; qué se esconde entre las páginas para hacernos sentir así.

¿Crees que se puede enseñar a escribir? ¿En qué nivel de importancia sitúas los certámenes/premios literarios?

Creo que todos deberíamos tener una base, pero que la pasión va por encima de cualquier título. La literatura no se embute si no se disfruta.

Los certámenes y premios literarios son, a mi parecer, parte de la motivación; del camino. Es bonito presentarte, ver la evolución, entrar (o no) a formar parte y aprender del proceso, de los nervios, de los tiempos.

¿Cómo ha influido en tu ejercicio literario tu formación académica?

Empecé a escribir mientras cursaba Administración y Finanzas, y hace un tiempo os habría dicho que de poco me sirvió para las letras; pero ahora, en retrospectiva, veo que me ayudó a encauzar mi camino, y cuando gracias a ese raíl encontré el Grado en Comunicación (¡que ya casi termino!) empecé a ahondar en estilos, redacción, marketing y un sinfín de artes que a día de hoy me ayudan a dar forma a mis libros.

¿Tiendes a leer autores similares a ti o te decantas por una consciente búsqueda de diversidad?

De nuevo, no quiero encasillarme. Un día me veréis con Murakami, otro con Rojas y otro con Luis Zurriaga. En la variedad está el gusto, dicen.

¿Tu relato El café, con hielo, incluido en la antología A través de la escarcha (Roomie Ediciones, 2019), fue un ejercicio aislado o solo el comienzo de una pretendida fructuosa carrera en el formato y el género practicados?

El café, con hielo fue otro impulso maravilloso. Me enteré más bien tarde de la convocatoria (seis días antes), pero el «¿qué puedo perder?» me zarandeó y me animó a intentarlo. Ya había escrito relatos antes, así que no me supuso lanzarme al abismo; lo que sí fue como hacer paracaidismo por primera vez fue saber que, a medida que avanzaba la historia, me enamoraba más y más de ella y de sus personajes (Blas es estupendo) y quería verlos publicados para que el mundo disfrutara de ellos.

Habrá más relatos, seguro.

¿Qué imagen resume gráficamente tu concepto de terror? ¿Y cuál ilustra el de fantasía?

El vacío para el terror; un cuarto creciente de luna para la fantasía.

No podemos dejar pasar esta pregunta: ¿te planteas la incursión poética?

¡Ja, ja, ja! Estad atentos a las RRSS próximamente…

¿Qué consejo le darías al autor que tiene algo bueno preparado y no se atreve a enseñarlo y buscarle una salida editorial?

No te lo pienses: lánzalo. Haz una selección de editoriales, de las que más te remuevan, y envíaselo con ganas. Si sabes que es bueno y que has disfrutado con él, ¿por qué no intentarlo? Tal vez muchas otras personas podrían hacerlo, no le quites al mundo la oportunidad de conocerlo; y recuerda que el mundo empieza en ti. Luego ármate de paciencia; busca algo que hacer mientras tanto (¡escribir, por ejemplo!), olvídate del manuscrito (es mucho más difícil hacerlo que decirlo, lo sé) y ponte un recordatorio en el calendario para no estar cada dos días desesperándote (las cosas de palacio van despacio), y si llega un no (o quince), no te preocupes. Siempre puedes después pulirlo, releerlo, cambiar lo que no te convenza e ir madurándolo.

Pero no lo dejes en un cajón; si lo haces, nunca sabremos si habrías sido el próximo best seller.

¿Cómo valoras literariamente tu generación? Sois tan interesantes como jóvenes.

¡Efervescente! Cierto es que no somos tantos como antes, pero tenemos ganas, tenemos pasión y tenemos mucho que contar. Estoy conociendo (benditas RRSS…) a artistas maravillosos dispuestos a luchar por sus obras que me inspiran día a día y a los que admiro profundamente: Luis Zurriaga, Íñigo Sota, Carla Penna, Cristina Bermejo, Rubén Benítez… y son solo unos pocos del tesoro que hay ahí fuera.

¿Cuál es tu concepto de arte? ¿Qué nunca lo será según tu criterio?

Para mí, el arte es expresión en forma de caos variable y removedor de emociones.

Nunca podrá ser arte, para mí, aquello que incurra en discriminación clara a otra persona o colectivo.

¿De qué manera dirías que influyen las rrss en la producción de la literatura actual?

¡Las RRSS, inestimables cómplices! Influyen apoyando al escritor novel a difundir su arte y acercando al lector aquello que aún no sabía que necesitaba en su estantería. Pero, eso sí, debemos usarlas con mimo y para aportar valor; a nadie le gusta el spam.

Vamos con un amistoso bombardeo para mirarte a los ojos:

¿Sin qué no puedes vivir? A la contra: ¿qué crees que le sobra a tu vida ahora mismo?

Saliendo de la obviedad del tiempo, la calma y mis seres queridos, no puedo vivir sin objetivos ilusionantes. Me mueve la pasión.

A mi vida le sobran puntos en la agenda, pero poco a poco y con tiempo los iré recogiendo (ahora mismo estoy pensando que tal vez me esté engañando a mí misma; siempre me digo que llegarán tiempos de calma, pero a la que me deshago de una tarea entra otro de los objetivos ilusionantes que os comento arriba, ¡ja, ja, ja!)

¿Qué cuatro libros te han cautivado por encima de todos los demás a lo largo de tu vida?

Supongo que depende del momento vital en el que esté, pero ahora mismo os respondería que mis cuatro libros de cabecera son:

Tokio Blues (Haruki Murakami)

Eva (Arturo Pérez-Reverte)

El Sueño Más Profundo (Íñigo Sota)

La Lágrima del Mediodía (Luis Zurriaga)

¿Qué tres palabras utilizarías para definir Mallorca?

Hogar, calidez y vida.

¿Qué queda de tu yo adolescente? ¿Qué has desterrado?

Quedan la impulsividad y el ansia por crecer.

Desterré los miedos que me creó el pasado.

Revélanos un placer, una manía, una fobia y un deseo.

Placer no puedo decidir solo uno: recibir un libro por correo, subirme a un avión con mi madre, pisar por primera vez una ciudad nueva, el primer sorbo de cerveza fría en verano, darle la vuelta a la tortilla sin que se rompa, oír reír a mis sobrinos y mirar a los ojos de «esa» persona sintiéndome como la primera vez.

Una manía: las faltas ortográficas en sitios públicos de marcas conocidas. Termino poniéndome en contacto con la marca para intentar corregirlo.

Una fobia: no poder remediar que alguien a quien quiero sufra.

Un deseo: plantar un libro, tener una planta y escribir un hijo.

Te dejamos este espacio para que te dirijas a nuestros lectores con el mensaje que desees. ¡Muchas gracias!

Solo vais a vivir una vez: ¿estáis seguros de que es así como queréis hacerlo? ¿Reís lo suficiente? ¿Cantáis en la ducha lo suficiente? ¿Amáis lo suficiente? ¿Coméis lo que queréis? ¿Vais a hacer ese viaje que tanta ilusión os hacía? ¿Vais a compraros ese libro?

¿O estáis dejándolo para después?

Hace tiempo aprendí que esto no es el ensayo general. Es la obra. Y los protagonistas, los productores y los guionistas somos nosotros, pero el público también. No nos defraudemos a nosotros mismos. Salgamos con ganas de más. Comámonos esa última onza de chocolate. Hagamos ese viaje en lugar de pasarnos la vida ahorrando para algo que no llegará.

Que cuando acabe el trayecto, todo lo que se oiga sean los aplausos de esa vida de la que salimos en volandas.

Que quede de nosotros el recuerdo de quien sí supo vivir.

Gracias, Altavoz Cultural, por un trabajo tan hermoso y necesario. Sigamos; sigamos siempre.

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