ARREBATO LIBROS EN TRES VOCES

Violeta Gil

María Eloy-García

Laura Sam

¿Cuándo y cómo conocéis Arrebato Libros? ¿Por qué elegís este hogar para vuestras obras?

Violeta Gil: Arrebato Libros lo conozco desde hace tiempo, por la librería primero, y después por el proyecto editorial, y por POETAS.

Yo vengo de las artes escénicas, y tenía el deseo de unir el libro a un proyecto performativo. La apuesta de Arrebato va justo en esa dirección, y, la verdad, me puse muy contenta al ver con tanta claridad que esta obra tenía sentido en un lugar así. 

María Eloy-García: Los conocí en una lectura con más poetas y me eligieron ellos, fue sencillo. Una comunión rápida, nos interesaban las mismas cosas.

Laura Sam: En primer lugar conocí la librería, yo vivo en Bilbao y al ir a Madrid siempre pasaba por ahí a curiosear, y precisamente, curioseando entre sus libros, descubrí que eran también editorial, fue ahí cuando investigué un poco y me decidí a escribirles.

Sois tres perfectos ejemplos de multidisciplinariedad artística. ¿Cómo son vuestros procesos creativos en términos de esa unión entre las diversas artes que combináis? ¿Qué podremos ver de esa versatilidad en el evento homenaje al 20º Aniversario de Arrebato Libros?

Violeta: La escritura tiene un componente bidimensional fuerte, claro, pero en mi caso está muy ligada a sus posibilidades rítmicas, físicas y escénicas. Escribo escuchando música, y después los textos tienen también un sentido musical. Pero el impulso creador, en realidad, está más allá de eso. Responde a una necesidad contemporánea, a una búsqueda, a una necesidad de poner palabras a algo que aún no comprendo del todo bien, a un amor, a un deseo de revuelta…

En el 20º aniversario se verá ese impulso de sacar la palabra del papel, y de hablar directamente con el otro, de bailar, de cantar, vamos, de estar todo lo viva posible, y de tratar así de entendernos un poco mejor. 

María: Yo, en realidad, no soy tan multidisciplinar, pero más allá del poema me preocupa la comunicación, que el texto llegue de una manera sencilla y eficiente.

Estoy preparando ahora la posibilidad de escenificar el libro, es decir, voz e interpretación al servicio de los textos.

Laura: En mi caso, unir la poesía con la música ha sido todo un desafío, porque en concreto con Incendiaria trabajábamos el sonido sobre poemas que ya estaban escritos y configurados para el directo desde hacía tiempo. El proceso fue lento y el resultado final se fraguó con mucha dedicación y compromiso. Ahora estoy trabajando en textos nuevos que parten de cero junto a la música y es todo mucho más fluido y sencillo.

Por mi parte en Antic Teatre recitaré sobre todo poemas a voz e incluiré el sonido solamente en un par de textos.

¿Cómo ha sido vuestro recorrido, personal y profesional, de la mano de Arrebato desde que publicasteis vuestras obras hasta este momento de celebración conjunta?

Violeta: Llevamos poco más de un año, pero parece que nos conociéramos desde hace mucho más. Siento que tengo, que tenemos suerte de habernos encontrado, que, con muchas diferencias también, claro, entendemos la creación y la literatura desde lugares parecidos, o que se complementan. A mí me ha cambiado bastante la vida en este tiempo, y el curro que hemos hecho juntos, los bolos, sobre todo, han tenido un papel muy importante en ese sentido.

María: Pues muy satisfactorio, a mí me ha estimulado para abrir nuevos canales de comunicación con el lector-espectador.

Laura: Creo que de algún modo mi trabajo artístico dentro de la poesía oral se ha profesionalizado gracias a la editorial y a su labor como mediadores, a día de hoy considero que es un privilegio poder contar con Arrebato, un motor que facilita que todo esto de escribir y recitar siga un camino transitable, permitiendo a los escritores avanzar y descubrir nuevos escenarios en los que mostrar su trabajo.

¿Qué sensación tenéis de cara al futuro de Arrebato Libros, hacia dónde la veis caminar? ¿Qué sugerencia querríais hacer desde aquí? Por otro lado, ¿cómo valoráis el mercado editorial actual?

Violeta: El futuro, estos días, me parece casi inexistente, antes hablábamos de falta de certezas para el próximo año, y ahora hablamos de qué vamos a hacer mañana. Es un momento muy complejo, y como tal, es también especial, y rico en posibilidades. Arrebato está muy viva, y creo que camina hacia lo que tiene que ver con esa vida, el encuentro, lo público. Hablamos mucho de estar atentos a lo que viene, y encontrar modos de unir eso con lo que venía de antes. Lo nuevo y lo viejo, la conversación inacabable.

Por otro lado, el mercado editorial es un campo de batalla, y más en un momento de crisis en el que las grandes editoriales se reparten el trocito enano de pastel que ha quedado, que se preocupan porque haya muchas novedades cada semana y no tienen reparo en meter libros y libros en cajas que se olvidan en un mes. Es una locura, el capitalismo en la literatura es un delirio, a la búsqueda de obras que comentan la actualidad, sea la que sea, ahora mismo, ya, que van al ritmo de la moda, en lugar de generar contexto y pensamiento. Hay una tristísima falta de excelencia, de investigación, de deseo literario. 

Arrebato, como otras editoriales pequeñas, es un poco de otro partido, ser más pequeña tiene desventajas, claro, pero también permite saltarse convenciones, reinventarse, abrir puertas, mirar en otros lugares… Una cosa muy importante de este tiempo que vivimos es la rotura del bipartidismo. Hay muchos proyectos editoriales increíbles, que van a otro ritmo. Pero claro, tienen que hacer su propia guerra de guerrillas. Y sí, uso vocabulario bélico, porque me parece de lo más pertinente. 

María: La misma sensación que en sus inicios porque todavía no tiene sustituto: la forma poética en escena, sus experimentos, el lenguaje poético y sus posibilidades de comunicación, que son infinitas.

Laura: En Arrebato se aprecian a simple vista la intención y las ganas de continuar como un generador cultural que abarca desde la proyección de festivales, la representación de artistas, la labor editorial hasta su manifestación física como una librería, que es el lugar en el que rompe la ola, y es ya casi un hogar en el que refugiarse para las que tenemos la suerte de formar parte de la familia. Creo que su camino está bien definido, falta que la vida no se ponga muy chula y puedan hacer cosas cada vez más grandes y valientes.

No soy de opinar sobre lo que no sé, en cuanto al mercado editorial puedo hablar de lo que percibo y lo que veo, todo depende de dónde te sitúas para observar, porque tendemos a valorar ciertas cosas basándonos en la órbita que vemos girar a nuestro alrededor. Creo que se publican cosas muy interesantes pero también mucho material desechable, producto de la corriente social y las modas pasajeras, y ahí, en esa dimensión, veo que se lee mucho y más o menos bien, que la gente consume y produce literatura, pero claro, como digo, hablo de lo que conozco y lo que me toca de cerca, si salgo de la órbita, ¿podría decir lo mismo?, sinceramente, no lo sé.

¿Cómo os ha afectado la terrible situación actual a nivel creativo-productivo?

Violeta: Es difícil confiar en lo que viene, y eso hace difícil también confiar en lo que una pueda hacer o decir. Hay días en que uno desea no volver a producir nada, y es difícil salir del bucle del sofá a la ventana a la cama al sofá. Pero una vez consigues entrar en ese estado del todo y darle la vuelta, también encuentras ritmos de trabajo y de vida de los más inspiradores.

María: La situación ha sido muy productiva desde el punto de vista creativo: la constante era leer y escribir durante el confinamiento, me obligó a detenerme en seco, a pararme a pensar y ese detenimiento fue muy necesario. Desde el punto de vista económico perdí muchas oportunidades y muchos viajes al extranjero y varios festivales. Bueno, el mundo de la cultura siempre fue muy frágil e inconstante, prefiero pensar que volveremos renovados; yo, por lo menos, sí.

Laura: Supongo que hubo un momento en el que pensaba que sería bueno tener tiempo para mí y mi creación, y el confinamiento lo empecé leyendo mucho y escribiendo otro tanto, pero el arte se sirve de la vida, y cuando la vida empezó a ponerse rara, creo que la poesía se replegó para dar paso a otras cosas. Lo cierto es que he leído poquísimo y he escrito menos, pero por ejemplo he retomado el dibujo, una disciplina que tenía abandonada hace años.

¿Qué consejo le daríais a esa persona que desea publicar su primer libro y no se atreve o no encuentra el modo? ¿Qué obra del catálogo de Arrebato, al margen de la propia, conocéis mejor que cualquier otra?

Violeta: Supongo que todo llega cuando tiene que llegar. Si no se atreve a hacerlo ahora, ¿quizá sea porque tiene que esperar? No lo sé, no tengo ni idea. Si no encuentra el modo, entonces, quizá hace falta forzar un poco la máquina, investigar, preguntar. Creo que lo importante es hacer las cosas con sentido, encontrar aliados, centrarse en buscar el lugar, la vida, el amor, la editorial que tenga sentido para cada una, ¿no?

María: Uf, es que conozco a muchos en profundidad: Ajo, Peru Saizprez, Escoffet, Juan Andrés García Román, son muchos años viviendo mundo poético con ellos, más allá de los libros el poeta es mucho poeta.

Laura: El camino a seguir cuando quieres publicar es muy personal, yo siempre he tenido más o menos claro con qué editoriales se identifica mi trabajo. Hay que ser constante (no hablo de días, ni de semanas) y estar muy segura de que lo que haces puede encajar con esa editorial que tienes en mente.

Me encantó y me sorprendió mucho la obra de Ernst Jandl.

Violeta, ¿cómo fue el proceso escritural de Antes de que tiréis mis cosas en ese marco cultural de estancia en Iowa, especialmente en cuanto a la cuestión del lenguaje y la interferencia inglés-español?

Respuesta: La escritura estuvo muy ligada a la vida allí, a las lecturas que hice, la gente con la que me relacioné. Por eso la entrada del inglés, no solo de las palabras, sino del ritmo, ha sido inevitable, y buscada también en realidad. Por otro lado, el proyecto estuvo muy marcado por el modo de entender lo que había dejado en Madrid, y también por el cambio de trabajar en colectivo, como lo hacía en la compañía de teatro, a trabajar en soledad. La distancia con el origen te da una perspectiva única. De pronto la crisis del país, de las relaciones, de mis amigos, se veía con más claridad, y se me hizo necesario encontrar modos de hablar de ella.

María, Los habitantes del panorama es pura Málaga y pura Málaga eres tú. Nos encantaría que nos contaras acerca de tus diferentes iniciativas poético-culturales en tu ciudad hasta la fecha y de tus intenciones futuras al respecto.

Respuesta: Bueno, Málaga no es tan importante en mi obra como el hecho de vivir en un barrio de occidente que arrastra las piernas, que se inventa panoramas para vender paquetes culturales, que rellena abrevaderos (léase bares y restaurantes), que uniformiza ciudades y que nunca se lamenta de los vacíos que deja. Mis intenciones son dejar claro en todas las actuaciones que hay que volver a darle significados nuevos a palabras manoseadas y tratar de ver nuevas posibilidades de mirar al mundo.

Laura, ¿consideras que debe haber límites de expresión -impuestos o autoimpuestos-? ¿Qué tres composiciones pertenecientes a Incendiaria destacarías como carta de presentación de tu poética?

Respuesta: Si creyera que existen esos límites, supongo que dejaría de escribir y de recitar. La idea es poner las palabras al servicio de una, hay formas y formas de decir las cosas. La poesía se encuentra en esos espacios ciegos a los que no llega la luz de lo real. Hay que tener ganas de entrar y encontrar revelaciones, escribir y decir sin filtros.

Del libro Incendiaria destacaría Supervivencia, Tu poema es una mierda y Esquizofrenia.

Recomendadnos, por favor, individualmente:

a) tres poetas noveles y dos referentes:

Violeta: María Benito, Leticia Ybarra y Emily Brown.

Hanif Abdurraqib y Blanca Varela.

María: Ya no son noveles, pero me gustan Berta García Faet, Juan Andrés García Román, Abraham Gragera o Mercedes Cebrián.

Wislawa Szymborska y César Vallejo.

Laura: Me has pillado porque no leo a muchos poetas noveles, y solo se me viene a la cabeza uno, que novel novel, no es, pero es bueno bueno, que es lo importante: Daniel Martínez Bauzá, un poeta mallorquín que escribe como los ángeles.

Si solo puedo quedarme con dos, diré Inger Christensen y Kavafis, así, a lo loco.

b) una novela de cabecera y una obra de teatro predilecta:

Violeta: Another Country, de James Baldwin.

El año de Ricardo, de Angélica Liddell.

María: El libro del desasosiego de Fernando Pessoa.

Laura: Más que novela predilecta… diría ensayo, justo acabo de leer “Ausencia” de Byung-Chul Han y presiento que lo tendré siempre a mano.

c) una película vinculada al mundo literario:

Violeta: Synecdoche New York, de Charlie Kaufman.

María: Stalker de Tarkovsky, grandes textos de su padre que era poeta.

Laura: “Sylvia”, sobre la vida de Sylvia Plath. Bonita y triste.

d) una canción que pudiera ser parte de la BSO de Arrebato Libros:

Violeta: Silence is sexy, de Einstürzende Neubauten.

María: Góngora de Hidrogenesse.

Laura: “Un día” de Juana Molina, muy arrebatadora.

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