GRAFFITÉAME

“Éramos criaturas en el apogeo de nuestra adolescencia;
no había nadie más grande que nosotros mismos”
-Bleck (la rata)-

El posca, el edding, vámonos a “takear”, trenes y rap. Huele a adolescencia, a
libertad. El graffiti y su espíritu confeccionado entre el arte y el riesgo, entre la rebeldía
y la creatividad, emancipado desde la anarquía y forjado comúnmente entre bombos y
cajas. De las carreras a los murales, vamos a recorrer unas cuantas calles en estas
páginas.
Nos situamos en los años 80. El graffiti autóctono emerge espontáneamente en Madrid en manos de los llamados flecheros. Dos movimientos culturales potencian su eclosión, si bien no la causan directamente entre nuestras fronteras: la cultura Hip Hop y La Movida Madrileña:
https://altavozcultural.com/2020/07/25/vi-coloquio-virtualrap-cultura-y-enfoque/
https://altavozcultural.com/2020/06/06/la-movida-madrilena-i-breve-acercamiento-
contextual/

Las calles comienzan a llenarse de graffiti a mediados de la década, se imponen los
throw ups, el trazo rápido, la presentación en sociedad del apodo del escritor frente a los elaborados hardstyle y wildstyle neoyorkinos, que se trasplantarán a nuestras paredes más adelante, cuando la primera base de artistas nativos haya asentado el comienzo de una forma de expresión artística imparable, incontenible en su multiplicación exponencial.
Juan Carlos Argüello, a.k.a. Muelle: ese es el nombre. El padre fundador, el pionero de
pioneros, el maestro para tantos y el mito urbano de la cultura popular en torno al
graffiti nacional. Numerosos artistas de la época coinciden en señalar que no
aprendieron de aquello que se hacía fuera; se conocía, se escuchaba, incluso se podía
asistir a alguna que otra exposición “oficial” del arte urbano norteamericano, muy
evolucionado previamente a su eco entre nuestros representantes, mientras que el Hip
Hop había aterrizado antes en forma de break dance.
En medio de todo ese caldo de cultivo de la explosión estética de los 80 -recordamos: en plena Movida Madrileña- Muelle decide coger un rotulador. Mejor: decide usarlo en
una pared. El resto es historia. Considerado parcialmente un artista pop de su tiempo, no tan alejado, por tanto, de aquellos ilustradores, pintores y dibujantes que lucían sus
mejores obras en pleno estallido cultural, es innegable su condición original, así como
su hábil adaptación al medio: el graffiti no tenía publicidad, no tenía foco, no podía ser
aceptado en términos de legalidad y promocionado por las instituciones. Entramos en
terreno de conflicto.


Muelle no solo inició y propulsó el graffiti, sino que lo honró hasta su reconocimiento
como medio artístico relevante: registró su logo, denunció a más de una marca que usóo quiso usarlo para fines publicitarios e instauró una dignidad imposible de borrar más allá de las brigadas de limpieza. A todo ello conviene añadirle su sencillez humana y su elegancia innata, según quienes tuvieron la suerte de tratarlo: Muelle firmó más de un autógrafo antes de abandonar esta vida en verano de 1995. Su legado ha trascendido épocas, generaciones y gremios artísticos y ha propiciado múltiples homenajes desde muy diversos ámbitos. Yo conocí a Muelle, de Jorge Gómez Soto, es una bonita muestra de ello.
El tiempo avanza inexorable y Bleck (la rata), Tifón, Glub, MAX501 y demás célebres
escritores extienden su huella a lo largo y ancho de la ciudad. Los 90 suponen la
consolidación del graffiti en España, la naturalización, la normalización del hecho de
ver una fachada, un tren, un muro o un cierre comercial atravesados por letras, colores,
firmas, algún mensaje o lema, algún símbolo tachado, algún dibujo satírico.
https://www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas-urbanas/cronicas-urbanas-firma-
paredes/1067387/

Madrid y Barcelona se revelan como las dos primeras capitales del graffiti made in
Spain. Sin entrar en polémicas al respecto en cuanto a la exclusividad de la génesis,
ambas ciudades desarrollan esta práctica en paralelo, influyendo en el resto de regiones, exportando conceptos, estilos, también protagonistas: autores que aprovechan su visita a esta o aquella ciudad para dejar su sello inconfundible.
MONGE, KORS, KAREN, SCANER… Estamos seguros de que te has cruzado con
estos nombres en tus viajes por carretera. Constituyen una especie de bienvenida a
ciertos territorios, conquistados por aquellos bombers que se levantan sobre toda una
masa en constante movimiento.
https://www.youtube.com/watch?v=EdPHHfOBSno
Montana Colors. Ese otro gran nombre. El que avaló -y sigue avalando- tantos y tantos
buscadores de inmortalidad… o de pura adrenalina. 1994 fue el año de su nacimiento.
Nuestro graffiti no se entendería sin su labor. En el otro extremo, la dualidad belleza-
prohibición comienza a alcanzar cotas imprevisibles: el endurecimiento de las condenas legales, la denuncia mediática y el creciente montante por dejar restauradas zonas muy atacadas contrasta con el cada vez más notable perfeccionamiento de los estilos, el estatus artístico de las obras en términos objetivos y la paradójica petición popular: “¿Podrías hacerme un dibujo para mi local?”.


Siglo XXI. Los 2000 encuentran -ahora sí- un padre en el Hip Hop para las nuevas
generaciones de graffiteros: el propio desarrollo del movimiento en nuestra sociedad,
con representantes nacionales consagrados en el olimpo de los orígenes, crea una
entrada distinta a la práctica del arte urbano. Los autores se introducen a través del baile o del rap -y viceversa: muchos artistas musicales del género comienzan dejando su nombre en las paredes de su barrio-. Las crews se organizan de una forma cada vez más exhaustiva, comienzan las grandes muestras en galerías de aquellos artistas que ya llevaban muchos sprays gastados, surgen los festivales, los certámenes y los encuentros masivos como cara diurna de la actividad clandestina que cada noche concluye con un buen puñado de piezas.
Así llegamos hasta la admiración mundial: Boa Mistura representa ese salto, esa
repercusión, ese proceso metabólico del espíritu ochentero hacia la estandarización del arte mural. Su impacto atraviesa las paredes de tantos y tan distintos rincones del globo. El reconocimiento hacia su obra, así como hacia su labor humanitaria, genera un
prototipo, un modelo, un canon dentro del arte urbano. En el otro extremo, este hito
propicia un distanciamiento entre las dos grandes -y perdón por la generalización-
maneras de entender el amor hacia el tratamiento de la ciudad como un gigantesco
lienzo: aquellos profanos del graffiti, aquellas voces quejosas e hipócritas, suben la
temperatura de la imposible comparación entre “lo que se debe hacer” y “lo que no se
debe hacer” cuando uno tiene delante el mencionado lienzo urbano.
La transversalidad y la determinación de este colectivo son toda una referencia para
quienes deciden emprender proyectos de restauración, decoración y promoción de las
ciudad y lugares de interés cultural. Paralelamente a este periplo gráfico, las revistas y
los fanzines guardan su hueco a este o aquel artista, a tal novedad artístico-social con el graffiti como protagonista, e irrumpen con fuerza los foros en los que los escritores
comparten orgullosos sus últimas hazañas. Por nuestra parte, no podemos dejar pasar la ocasión de enseñaros -o recordaros- la generosa cesión que nos hizo Boa Mistura para la portada de Altavoz #2 (Diciembre, 2016) cuando éramos una revista física:


Se suceden los reportajes sobre las maravillosas iniciativas que se promueven desde el universo del arte urbano. El graffiti es ya una expresión de culto en cualquier espacio,
sea puramente urbano o rural; certámenes como el que cada año homenajea a Muelle
coexisten con talleres y actividades destinadas a la integración social mediante su
práctica y con extraordinarias exposiciones en las que conviven lo foráneo y lo
autóctono.
https://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/td1_arte_urbano_280220/5526252/
Fuera del contexto del Hip Hop, la multidisciplinariedad irrumpe en el mundo del
graffiti para juntar diversos enfoques y ofrecer una impresionante consistencia artística que aúna cada vez más matices y aristas. Nombres ilustres de la ilustración, el dibujo, el arte plástico confiesan tempranas vinculaciones, curiosidades satisfechas o influencias directas respecto del graffiti, a lo largo de su heterogéneo espectro. Asimismo, la inclusión del graffiti en proyectos y eventos aparentemente ajenos a él experimenta un importante auge. Donde antes podía haber un cuadro, ahora hay un graffiti, donde antes podía estar pintando en directo un artista pincel / lápiz / carboncillo en mano, ahora hay está pintando en directo un graffitero Montana Colors en mano.
Si hablamos de iconos del arte callejero, debemos citar al sensacional JEOSM, uno de
los más versátiles, impactantes y completos representantes de nuestra cultura urbana: a sus espectaculares dibujos, diseños y estéticas se suma una magnánima autoridad en el campo de la fotografía.

Por si fuera poco, su catálogo de imágenes nutre a menudo las entrevistas de Zenda, sus sesiones personalizadas son experiencias de incalculable valor y disfrute y su arte puede encontrarse como altavoz comunicativo en papel. ELLAS, libro imprescindible desde su publicación para cualquier homenaje al graffiti, sitúa nuestra mirada sobre las artistas del spray, las graffiteras, las mujeres urbanas. Su recopilación -fotográfica y escrita, poderosísimas ambas- de las manos y las voces que han trazado el recorrido femenino por las paredes de las diferentes generaciones de nuestro arte urbano es una auténtica delicia.

Concluimos nuestro viaje en el estudio del magnífico SUSO33: la confirmación del
éxito, del triunfo del talento sobre los prejuicios. Su densa carrera posee cimas tan altas como la ocupación de algunos de los museos más importantes del mundo, su cotización en colecciones privadas o sus incontables trabajos para instituciones culturales de gran magnitud. Su trayectoria es un fantástico ejemplo de la ruptura de la falsa contraposición de la esencia del rebelde del graffiti y la técnica depurada, el
conocimiento académico y la proyección profesional.
http://suso33.com/project/
https://www.writersmadrid.es/
https://www.asociacionlafamily.org/
De Muelle a SUSO33, de KAREN a JEOSM. De los flecheros autóctonos a ELLAS, las
graffiteras que cimentaron la cultura del arte urbano. De ese primer garabato en un
papel en plena clase de instituto a todo un museo admirando tu obra. Nuestros actos
construyen nuestra historia, nuestro nombre es inmortal. Graffitéame.

Fuentes consultadas:
Graffiti. Historia en España – Valladolid Web Musical:
https://www.valladolidwebmusical.org/graffiti/historia/05historia_spain.html
Historia del graffiti en España – Vigara Tauste, A. M.ª / Paco Reyes Sánchez en el blog de Quimfor Systems:
https://www.quimforsystems.com/historia-del-graffiti-espana-empresa-limpieza-graffiti/
-Serie de entrevistas en Spanish Graffiare:
http://www.spanishgraffiare.com/entrevistas.html
Pioneros del graffiti en España, Gabriela Berti (2009, Universitat Politècnica de València).

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