Miriam García-Abad Rodríguez

¿Quién es Miriam García-Abad Rodríguez desde lo artístico y desde lo no artístico? ¿Qué tres momentos vitales dirías que han forjado especialmente tu carácter y qué tres palabras usarías para describir tu estilo como ilustradora?

Bueno, en primer lugar, muchas gracias a todo el equipo de Altavoz por este espacio. Diría que, desde lo artístico y no artístico, Miriam es una soñadora, una persona curiosa y reivindicativa, que ama el mundo, la vida y le molesta la instrucción, las fronteras y que para cada país deba de haber un color. Soy muy humana. No hay una dualidad como tal, creo que lo que soy en mi día a día se plasma en mis obras y me hace ser muy transparente.

Mis tres momentos vitales se conectan entre sí, porque ocurrieron en la misma línea de tiempo… 

El primero fue viajar a México por estudios, cuando me vi sola en un país tan grande y diferente culturalmente. El segundo fue cuando decidí quedarme, ya que solo iba para seis meses y lo extendí por cinco años, lo que me hizo enfrentarme a mi familia y a mí misma como acto de rebeldía hacia mi independencia y crecimiento personal… Y el tercero fue verme en la ilegalidad e indocumentada, porque sin posibilidad de encontrar un trabajo tuve que reinventarme y comencé a explorar más a fondo mi lado artístico.

Las tres palabras serían: acuarela, espíritu y ensoñación.

¿Cómo has evolucionado desde tus comienzos hasta hoy? ¿Qué dirías que has ido desechando y qué consideras que has ido incorporando en ese camino? ¿Cuál fue la primera obra que te hizo decirte a ti misma que eras ilustradora con todas las letras? 

Mi evolución es un proceso que no acaba. Comencé creando una línea de separadores para libros que vendía en la calle y en los restaurantes. Los pintaba y plastificaba a mano todos los días, me despertaba para crear diseños muy vendibles que pudieran gustarle a la gente (cazasueños, sirenas, playas, motivos mexicanos…) y poco a poco fui sustituyéndolos por hacer más lo que sentía, por plasmar una emoción o la cotidianidad en sí misma. Esto me ayudó a consolidar mi primer portafolio artístico. Finalmente, descubrí el mundo editorial y trabajé con Hurón Azul, que es una editorial cubana, para la que realicé veintiún ilustraciones en la obra “Fresa salvaje para siempre” de Haydée Sardiñas. Una cosa lleva a la otra.

¿Dónde encuentras tus estímulos creativos, tus fuentes de inspiración? ¿Cuánto autobiografismo hay en tus obras, especialmente en tus mujeres?

Definitivamente hay mucho, mucho autobiografismo en mis obras. Sobre todo cuando pinto para mí, porque ante un proyecto trato de ser más neutra y guiarme por el texto o la petición del cliente.

Diría que soy todas mis mujeres, pero mis mujeres también podrían ser cualquiera que se identifique.

¿Cuál dirías que es el late motiv de tus obras, el rasgo común a la mayoría de ellas, especialmente en cuanto a colores, sensaciones y sentido comunicativo? ¿Crees en los límites de expresión?

Bueno… El uso del color es muy importante para mí porque cada color huele, sabe y se siente diferente. Por ende, cada color es un canal para expresar un sentimiento. La aceptación de nuestra condición humana, es decir, tomar conciencia de que sentir y expresar no nos hace más vulnerables sino más humanos. Esa búsqueda de paz interior con nuestra fuerza y debilidad es el mayor rasgo en común de mis obras. No hay límites.

¿Cómo vives la profesionalización como artista? ¿En qué momento y en qué detalles percibes que estás llevando tu pasión al terreno de la dedicación laboral? ¿De qué maneras sientes el paso del ocio, de la creación por placer, al mundo del encargo, la competencia y la supervivencia como creadora?

Es complicado… Profesionalizarte en cualquier ámbito artístico es una carrera de resistencia, no de velocidad, pero cuando alguien me pide un encargo, una colaboración o cuando se me ocurre un nuevo proyecto que llevar a cabo, siento que estoy en el camino correcto.

Dedicarme a la ilustración es un placer en sí mismo, lo disfruto y no importa cuántas horas tenga que estar metida en el estudio, ni cuántas personas se dediquen a lo mismo porque cada quien tiene su propio estilo. Me gusta empaparme de las creaciones de mis compañeros y ver que hay más personas que ponen su corazón en el arte. El sol sale para todos.

¿Cómo valoras el panorama artístico actual y cómo ves la cada vez más importante relación entre el artista y sus redes sociales?

Las redes sociales son una herramienta imprescindible hoy en día, sin lugar a dudas, porque te dan tanta visibilidad como necesites si aprendes a usarlas bien, te conectan internacionalmente y hacen más accesibles las tomas de contacto en un panorama artístico donde aún, mucha gente piensa que el arte es algo secundario o un hobbie o algo burgués.

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo? ¿De qué formas pueden seguir nuestros lectores tus novedades y contribuir en tu día a día como artista?

Hace un mes saqué mi primer poemario “Apapachoa”, escrito e ilustrado por mi, y a corto plazo estoy concluyendo relaciones para presentarlo en México. También vienen algunas colaboraciones con proyectos musicales, ¡me encanta trabajar con músicos!

Cualquier persona puede encontrarme en instagram como @memoriesontheroad es la red que más manejo y podrán estar al día de todas la novedades, de mi tienda online y Patreon, que son cosas en las que estoy trabajando actualmente.

Para concluir, nos encantaría que nos recomendaras: a) tres artistas noveles que te encanten y tres consagrados que te han influenciado de algún modo; b) tres recursos (manuales, cursos,…) para principiantes; c) dos museos y dos editoriales; d) dos películas y dos libros; e) una canción como BSO de tus momentos creativos.

Tengo varios favoritos, pero eligiendo a tres artistas noveles: Helia Toledo, Exotic Cáncer y Javier Navarrete.

Tres consagrados: Gabriel Pacheco, Benjamin Lacombe y Coco Davez.

Tres recursos… Youtube, Domestika y en general cualquier libro ilustrado que te sirva como fuente de inspiración.

Dos museos: El Prado, no puedo evitar mi amor a Madrid… y el Círculo de Bellas Artes de México. Dos libros, solo dos? “La sed” de Paula Bonet y “Los renglones torcidos de Dios”.

Por último y la más difícil de las preguntas porque soy una melómana innata: Wish you were here, de Pink Floyd y… ¿puedo decir otra? Todas las hojas son del viento, de Spinetta.

1 comentario

  1. Su obra y su persona proyectan dulzura. Una mente creativa que llegará lejos. Su huella deja marca para siempre. Espero que siga creando toda su vida

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