Celia Carrasco Gil

¿Qué tres momentos o experiencias vitales han forjado principalmente la personalidad de Celia Carrasco Gil vinculada a la Literatura como forma expresiva?

Lo cierto es que prefiero no hablar de momentos concretos porque mi yo lírico no es mi yo personal, y no me gustaría que lo que pudiera decir al respecto condicionase la lectura. Si tuviera que quedarme con tres experiencias vitales, serían la experiencia de la soledad, la experiencia de la turbación y la experiencia del olvido. Creo que la primera tiene que ver con el instante de escritura, con el momento en el que alguien protagoniza un apartamiento voluntario y esencial, un retiro tras el que al final acaba por esbozar un garabato que le haga compañía. La experiencia de la turbación la relaciono con todas esas cosas que en nuestra vida cotidiana nos desestabilizan, y esto es algo que en la escritura me gusta traducir en la sugerencia, en un decir de soslayo que signifique y al mismo tiempo oculte. Y la experiencia del olvido la asocio con esas noches estériles de sueños que no se recuerdan, y es algo que en la creación poética se podría transcribir en una imaginación creadora que busque moldear nuevas e inéditas realidades en las que proyectar sus anhelos oníricos.

Hagamos la pregunta de la anti-influencia: ciñéndonos a la tradición poética, qué clases de obras, autores y/o movimientos te resultan ciertamente alejados y obtusos respecto de tu modo de concebir y desarrollar tu propia voz autoral?

Uy, a nivel histórico no lo tengo muy claro. Creo que en mi poesía hay bastante tradición, ya desde el mundo grecolatino, y al mismo tiempo me gusta experimentar con cierto aire innovador propio de las vanguardias, con juegos de palabras, anagramas y ambigüedades. No tengo una anti-influencia clara en ese sentido. Sí que puedo hablar de mis miedos poéticos más inmediatos, o más bien de las derivas que veo que podrían tentar a mi voz en la actualidad y que no me gustaría que tomara mi poesía. Así como cuando Boscán y Garcilaso empezaron a emplear los metros italianizantes en la poesía castellana ese ritmo sonaba extraño al oído del momento, ya acostumbrado al ritmo peleón del dodecasílabo, creo que ahora lo que pasa es lo contrario: que el endecasílabo nos suena demasiado bien para todo. Se ha asentado por completo. Y a mí personalmente me encanta. Es un verso que tiene detrás toda una tradición petrarquista y humanista muy fuerte, pero me da miedo que su ritmo nos convenza tanto. Soy la primera defensora del soneto, pero no me gustaría que este amor endecasilábico que siento pudiera terminar conduciéndome a una escritura meramente estructural, o mejor dicho, a la forma externa de una fórmula rítmica sin contenido.

Antes de entrar en tu selva, de manera genérica, común al menos a la mayoría de tus proyectos literarios, ¿cómo es tu proceso creativo? Nos interesa especialmente cuándo escribes -épocas y partes del día-, si eres de empezar y terminar el poema inmediatamente o los construyes con menos impulsividad, si te gusta la postproducción o eres fiel a tu original, cómo superas los bloqueos…

La verdad es que cada vez escribo menos y corrijo más. Es cierto que cuando empecé a escribir tenía una rutina muy marcada, todas las tardes escribía algo, lo que fuera, cada día tenía una propuesta distinta, como si fuese un juego, un ejercicio. Creo que eso me ayudó a disfrutar del proceso cotidiano y rítmico de la escritura. Y la poesía se hizo hábito en algún sentido. Antes tenía una escritura más impulsiva, partía de una imagen muy concreta y trabajaba con ese material, lo moldeaba hasta que parecía que estaba algo más acabado que al comenzar. Me negaba a corregir. Quería ser fiel al original, sí. Pero ahora lo cierto es que trabajo con un ritmo más pausado, no tengo un momento concreto, ni siquiera escribo algo nuevo todos los días ni todas las semanas ni todos los meses, quizás porque me gusta disfrutar de una cadencia que contraste con la velocidad del mundo. Los bloqueos los supero parando. También leyendo. Creo que no es bueno forzar la maquinaria. En ocasiones hay que detenerse, engrasar y después, con el tiempo, retomarlo.

Selvación impone ya desde su sugerente título una visión esperanzadora en torno a este momento crítico en el que nos encontramos respecto de cómo se muere progresivamente el planeta y, además, de cómo sufrimos una terrible pandemia. En el poemario encontramos dolor, rabia, pero desde luego inconformismo, ambición, arrojo y amor. ¿Dirías que la construcción de los poemas, así como de la estructura y orden final del conjunto, responde a una dirección desde lo más oscuro y triste hacia lo más positivo y aliviador?

En cierto modo sí. Selvación en el fondo es una búsqueda, es la búsqueda de un espacio silvestre idílico apartado de la ciudad congestionada, un lugar que tiene que ver mucho con la liana del verso, la selva del lenguaje y la apertura que permite la propia poesía. Es un poemario tripartito y nos propone un viaje por “Ciudad”, “Hogueras cenicientas” y “San Silvestre”. En la primera parte hay cierto beatus ille de un yo lírico que pretende apartarse de esa ciudad engañosa. En la segunda vemos ese dolor, esa rabia. Y la tercera tendría que ver más con ese encuentro con la selva sagrada de la poesía.

Resulta difícil de evitar preguntarte por el componente autobiográfico de Selvación, no necesariamente vinculado a la situación pandémica, sino más bien a la puramente familiar, en torno a esas referencias a papá, a mamá… Son poemas, además de hermosos, que rompen en cierto modo el tono más social / reivindicativo que atraviesa el grueso de la obra. ¿Cómo se gestan estas manifestaciones de amor? ¿Por qué su inclusión en Selvación, con el riesgo -no para nosotros, sí para otro tipo de lector- de causar una distracción que choca con la unificación natural de la temática?

No me gusta quedarme en un tono concreto. Sí que es verdad que trabajé la estructura y los temas del libro para que este quedara unificado y no fuera una mera recopilación de poemas, pero dentro hay desde anagramas y juegos de palabras hasta poemas más prosaicos, enérgicos y poco ventilados, frente a otros más pausados y líricos. Hay de todo. Buscaba trabajar con la hibridez, no quería quedarme en la reivindicación, trataba de encontrar un equilibrio entre lo público y lo privado, entre lo social y lo íntimo, y ahí se situarían esas referencias.

¿Cómo recibes la distinción de Selvación como Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven 2021? ¿Qué supone para ti, y para tu carrera, publicar en Ediciones Torremozas?

Estoy muy agradecida. Torremozas, que acaba de cumplir 40 años, es una editorial que mima mucho las ediciones y que ha sido capaz de encontrar y poblar ese espacio que durante tanto tiempo se ha venido negando en los cánones literarios a la escritura femenina. Para mí supone una alegría inmensa, y estoy muy agradecida por la confianza que el jurado depositó en mi escritura.

También hallamos en Selvación algunas referencias explícitas a la Filología, a la Lingüística como materia y campo. ¿Qué peso ha tenido en tu poética tu formación filológica? ¿Percibes cambios entre la Celia ajena al estudio concreto del lenguaje y la Celia actual, ambas desde la perspectiva de la creadora?

Lo cierto es que en mis momentos de creación trato de apartarme de la Filología y de su perspectiva científica racionalista. Creo que son dos aproximaciones al lenguaje muy diferentes, que se acercan al mismo objeto pero desde el rigor en un caso y desde la sugerencia en el otro. El peso más claro de mi formación filológica lo veo en el amor por la palabra. Me parece que es lo que me permite abrir el poema a nuevas realidades y reunir en el texto posibilidades expresivas que en mi vida cotidiana no hubieran tenido cabida, que no se hubieran podido aunar de otra manera. Desde la perspectiva de la creadora, diría que cada vez me siento más atraída por esas palabras que nos nombran cuando nosotros creemos nombrarlas. Siento una extrañeza fascinante, una suerte de imán que me lleva a trasladarme con ellas hacia el abismo de la lírica.

¿Qué obras, particular pero no exclusivamente poemarios, leías durante el proceso creativo de Selvación? Más allá de lo específicamente literario, ¿qué fuentes, referencias y estímulos artístico-culturales dirías que están especialmente presentes, en forma de huella procesual de la autora consumidora, en el libro?

Recuerdo sobre todo lo que estaba leyendo en la fase final de escritura del poemario y en la fase de corrección. Altazor, de Vicente Huidobro; Poemas a la muerte, de Emily Dickinson; una antología de la Poesía vertical de Roberto Juarroz; Pido la paz y la palabra, de Blas de Otero; Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío; Los placeres prohibidos, de Luis Cernuda; y Humus, de Alfredo Saldaña. Creo que la fuente más directa del libro es ese “¡Oh, la selva sagrada!” de Rubén Darío, ese verso que abre el poemario y, con ello, las posibilidades articulatorias de la liana del verso y de su selva lingüística. Y en las referencias, es muy clara la presencia de la mitología, con el Minotauro, las amazonas, Ulises, Eolo, Polifemo, el Olimpo o el Céfiro. Mi principal estímulo artístico-cultural era el amor por el lenguaje.

Dada la terrible situación vivida estos años, ¿de qué formas habéis paliado autora y editorial la dificultad de disponer de eventos y presentaciones como práctica ideal de promoción de la obra? ¿Cómo se presentan los próximos meses a este respecto: podremos disfrutar de Selvación y Celia Carrasco Gil en directo, en librerías, ferias, firmas…?

Lo cierto es que el fallo del premio fue en abril de 2021 y el libro se publicó en julio del mismo año, así que ya apenas había restricciones, y afortunadamente, a la vuelta de las vacaciones de verano pudimos presentar el libro tanto en la modalidad presencial tradicional como en difusión virtual por streaming. Ahora mismo no tenemos actos concretos de promoción de Selvación, pero siempre que tengo actos poéticos voy armada con el libro. En los próximos meses Selvación viajará conmigo a lugares como Noáin, Teruel, Barbastro, Zaragoza o hasta Bulgaria. Y puedo adelantar que en algún momento de este año se estrenará una composición musical con el texto de tres poemas del libro, del compositor Pere Soto. En cualquier caso, aunque ahora mismo no tengamos programada ninguna presentación del libro, en youtube y en mi página web está colgado el vídeo de la última que hicimos, por si alguna persona estuviera muy interesada en escucharla.

¿Qué sabor te gustaría que te dejara Selvación dentro de algún tiempo, cuando te encuentres con un ejemplar después de haber publicado otras tantas obras? ¿Qué planes literarios puedes confesarnos a corto y medio plazo?

Me gustaría seguir viendo entonces en mi escritura un camino en construcción, siempre nuevo en tanto que imperfectivo, nunca terminado ni fosilizado. Me gustaría releer el libro y sonreír al ver una unidad y un estilo diferentes a los anteriores y posteriores. Una voz distinta. Pero el tiempo lo dirá. A corto plazo puedo hablar de un congreso de poesía y compromiso en la Universidad de Zaragoza, en el que hablaré de Maurice Blanchot; de una lectura en Teruel; de dos antologías panhispánicas en las que van a estar presentes algunos poemas míos, una de Casa Bukowski y otra de Kametsa; puedo hablar de dos festivales de poesía, uno en Zaragoza y otro en Barbastro… Y a medio plazo, si las circunstancias lo permiten, tal vez pueda hablar de dos viajes poéticos internacionales, uno a Sofía y otro a París. En lo que concierne a mi escritura, ya he desvelado sus nuevas derivas en algunos poemas inéditos que han aparecido recientemente en revistas como Turia o Crátera, y quizás pueda hablar de una voz que tiende hacia la búsqueda de la luz y la vampirización por la palabra.

Ha sido un placer leerte y conocerte mejor, Celia. Te dejamos este espacio para que te dirijas a la comunidad altavocista, nos digas dónde podemos encontrarte y seguirte, y para que mandes el mensaje que quieras a tus lectores habituales y a tus personas más queridas. Un abrazo y mucho éxito.

Muchas gracias a Altavoz Cultural por el interés en Selvación y por la entrevista. Me podéis encontrar en mi web www.celiacarrascogil.webnode.es , Gmail celiacarrascogil@gmail.com , Instagram (@celiacarrascogil) o Facebook (Celia Carrasco Gil). Y mi mensaje es, sencillamente: Gracias Infinitas. Gracias por estar ahí y por creer en mi poesía.

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