Diego A. Manrique

DAM por David Herránz

¿Qué momentos o experiencias vitales diría que han forjado principalmente su personalidad, su carácter?

Sobre todo, un recuerdo de infancia. En la planta baja de mi casa, trabajaba un carpintero muy fornido que también tocaba el saxo en una orquestina de pueblo, Los Pozanos. Cada cierto tiempo, esto lo he deducido después, le llegaban partituras con los éxitos del momento. Paraba entonces, iba a la parte trasera, se ponía a tocar ¡y brotaban canciones! Yo lo veía y pensaba que aquello era magia. Pura magia.

¿Cuál ha sido su formación y cuánto grado de autodidactismo ha habido en ella?

Estudiaba Derecho, así que escribir de música fue una evasión de mis responsabilidades. Lo hice a las bravas, sin libro de instrucciones ni consejos de tutores.

¿Como mejor se aprende periodismo es haciendo periodismo?

Cuando he visto los libros de texto que se utilizan en las Facultades de Periodismo, me he quedado boquiabierto. Dudo que me hubieran servido para mucho.

¿Cuál es su definición de Arte? ¿Y su ideal de Belleza?

No soy muy bueno en lo teórico. ¿Arte? ¿Belleza? Cuando los veo, los reconozco.

¿Qué ventajas y qué desventajas encuentra el periodismo musical respecto del relacionado con otros ámbitos?

El problema central del periodismo musical es describir la música en sí, sin caer en tecnicismos. Generalmente, preferimos explicar su impacto emocional o su entorno social.

Asimismo, ¿qué tres cualidades considera que debe tener todo buen comunicador?

Accesibilidad, es decir, lograr ser entendido. Empatía, para compartir tus sensaciones. Paciencia, para asumir que no todos viven la música con tu misma intensidad.

¿Son disociables el periodista y el crítico del oyente ocioso o una vez orientado el oído al comentario profesional ya no hay cabida para el libre disfrute?

Este oficio te malcría de por vida. Estás escuchando la radio en un taxi o el fondo musical de un bar y automáticamente analizas, clasificas, valoras… te ocurre incluso en, eh, situaciones íntimas.

¿Qué diferencias ha encontrado entre aquellas revistas con las que ha colaborado a lo largo de su carrera y la Rolling Stone?, ¿está justificada esa impresión que da de cumbre conquistada para quien logra incluir su firma en ella?

No entendí Rolling Stone como un pináculo. Progresa, la editora española, no sabía muy bien qué hacer con la cabecera y fue dando bandazos, cambiando de director cada poco. Había medios y se trabajaba con más comodidad, es cierto, pero eran muy metiques con los textos, con algún episodio de censura.

Por otro lado, ¿qué supuso el despegue de Efe Eme?

Fue –es, ya que sigue online- una apuesta por la música pop española, en todas sus variantes, que curiosamente era el patito feo en nuestra prensa musical: se apoya a cierto tipo de grupos nacionales pero con muchos prejuicios y sin sentido de la historia general del pop nacional.

¿Cómo vivió La Movida Madrileña?

Como la juventud que no pude vivir en la España franquista.

¿Qué fue lo más positivo de aquella época?

Que fue una escena construida desde abajo, por músicos, periodistas, salas, pequeñas disqueras. Cuando llegaron las carantoñas institucionales, aquello ya había superado dos o tres años muy duros y estaba bastante maduro.

¿Y lo más negativo?

Más que nada, que se vendió demasiado rápido. Cuando los grupos deberían haberse dedicado a “picar piedra” en Hispanoamérica (como hicieron Héroes del Silencio), aquí músicos y managers preferían los bolos bien pagados en Villablanca del Pardillo o similares. Quemaron el mercado y renunciaron a conocer nuevos mundos.

Popgrama, Caja de Ritmos y Pop Qué fueron portales hacia la vanguardia, la contracultura y la efervescencia de los 70-80. ¿Qué palabra emplearía para definir la esencia de cada uno de ellos?

En realidad, del único que me puedo responsabilizar es FM-2, que dirigía y (tras la marcha de Christina Rosenvinge) presentaba. Era un buen informativo donde ensayamos técnicas de montaje que ahora son comunes. Y cada videoclip llevaba su realizador, algo que no se hacía en MTV y canales similares.

¿Tuvieron los medios de comunicación conciencia de la relevancia de su labor difusora e impulsora de los artistas emergentes en aquel momento, incluso como para tomar partido, interesada o desinteresadamente, en la dirección de la carrera de algunos de ellos?

Apoyamos aquello de forma natural, sin conciencia de que estábamos cambiando los paradigmas. Los músicos eran conocidos, compañeros de juerga, chavales listos. Hubo periodistas y, sobre todo, locutores que quisieron subirse al carro comercial o que esperaban que la lealtad fuera eterna: mala idea.

Varias voces autorizadas coinciden en señalar que la denominación de “Movida Madrileña” nació en el ámbito mediático, no en el artístico. ¿Está de acuerdo?

Generalmente, siempre es así. Son los periodistas los que distinguen movimientos entre el caos de nuevas propuestas y les ponen etiquetas. Lo de Movida fue una etiqueta que gustó a gente nada “movida” pero que se impuso desde sus alturas.

¿Sintió que sus gustos estaban bien representados entre la vasta diversidad musical que albergó La Movida?

No necesariamente. Aparte de Los Coyotes, no se conectó con el tesoro de ritmos e historias del otro lado del charco. Esencialmente, faltaba el latido negroamericano. Recuerdo haber estado en Rock-Ola en un concierto de Defunkt, la formidable banda de Joseph Bowie, y éramos cuatro gatos. Bueno, quizás diez.

DAM para Jot Down

¿Cuándo se dio cuenta de la extraordinaria magnitud de su colección musical?

No estoy orgulloso de mi colección de discos. Se ha expandido por pisos, un sótano, guardamuebles. Es difícil de utilizar y, tengo ahora la sensación, ha sido un lastre para mi libertad de movimiento.

Jinetes en la tormenta es asumida por unanimidad como una de las “biblias” de la historia musical de nuestro país. ¿Qué grado de vigencia y qué grado de inmortalidad cree que desprende años después?

No tengo la perspectiva o la arrogancia necesarias para responder a eso.

No estaba concebido como una enciclopedia pero yo insistí ante la gente de la editorial en que se podía utilizar como obra de consulta. Fue una pelea –en realidad, dos peleas- el conseguir que se añadiera el índice onomástico y luego el índice de títulos.

¿Cómo valora la irrupción de la tecnología, las redes sociales y la masificación de los focos de información y opinión?

Todos lo sabemos: han cambiado las reglas del juego. Cualquiera puede escribir sobre cualquier artista pero, si te fijas, adviertes que apenas entienden la música que comentan y que seguramente no saben de dónde viene. Es el reino del tópico, de la opinión recibida, del alimento ultraprocesado.

¿Qué opinión le merecen los nuevos formatos de consumo musical, los streamings, las plataformas como Spotify, el monopolio de Internet?

No puedo ser imparcial: mi hijo trabaja en Spotify y parece una empresa más amable de lo habitual. Eso sí: me deleito señalando las toneladas de grandes discos que NO están en Spotify.

¿Existe verdaderamente la libertad de expresión?

Quien presuma de expresarse libremente se engaña o pretende engañarte. Hay cosas que te callas por piedad, por prudencia, por el medio para el que trabajas, por la necesidad de mantener los puentes abiertos.

¿Considera necesarios ciertos límites, ya sean impuestos o autoimpuestos?

¡Al contrario! La crítica, el periodismo musical en España son muy amables, hasta timoratos. De ahí que llame tanto la atención cuando alguien rompe la unanimidad en la tibieza o en el aplauso automático. Nuestros artistas tienen mandíbulas de cristal: no podrían soportar lo que deben aguantar los artistas británicos, por ejemplo.

¿Qué proyectos personales y profesionales tiene a corto, medio y largo plazo?

Me gustaría volver a hacer radio.

Terminamos con este bombardeo directo al corazón:

–*¿Cuáles son sus rincones favoritos de España?

El castro de Brizuela, en el norte de Burgos. Cuesta mucho subir allí pero te da una idea de la fugacidad de la presencia humana, de la vida perra de nuestros antepasados, de la inteligencia con la que buscaron un espacio relativamente bien protegido.

–*¿Qué época histórica le hubiera gustado vivir? ¿A qué personaje histórico resucitaría?

Es una fantasía que no comparto. Prefiero la historia contrafactual: qué hubiera pasado si X hubiera optado por Z en vez de…

–*¿En qué o en quién cree?

En el trabajo bien hecho, sea en el periodismo o en la jardinería.

–*Recomiéndeles, por favor:

a) tres grupos/artistas musicales clásicos y tres grupos/artistas musicales actuales:

¿Tantos? Me limitaré a recomendar a The Searchers, la segunda mejor banda de Liverpool. De ahora, el trío Khruangbin.

b) una canción para la fiesta, otra para la tristeza y otra para el amor:

Respectivamente, “La salsa”, “O gringo” y “Attention fragile”, todas del francés viajero Bernard Lavilliers y del mismo disco.

c) tres escritores:

En el confinamiento he leído o releído diez, quince, una pila de novelas de John Le Carré. Aguantan bastante bien, aunque las más modernas tienen debilidades: se notan demasiado las fobias del autor.

–*Envíeles un mensaje a las personas que más quiere, otro a sus seguidores y otro a su yo de 1980. ¡Muchas gracias, querido Diego, por atendernos!

Para todos los destinatarios, el mismo mensaje: “disfruta sin miedo, nunca vas a estar mejor que ahora.” Las religiones nos enseñan a esperar recompensas en el futuro y esa es la Gran Estafa.

DAM Movistar Café de la Palma 3 jul 19

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